Alfredo Alejandro Aljorna estaba trabajando en Minneapolis una noche de miércoles del mes pasado, haciendo entregas como conductor de DoorDash, cuando se dio cuenta de que estaba siendo seguido por agentes de ICE, según su abogado.
Condujo hasta su casa y fue derribado por un agente, pero logró zafarse y corrió hacia la vivienda, donde estaba su primo Julio César Sosa-Celis, según el abogado. Al cerrar la puerta e intentar ponerle seguro, Sosa-Celis dijo que un agente de Inmigración y Control de Aduanas le disparó en la pierna.
El incidente, que ocurrió solo siete días después de que un agente federal matara a tiros a Renee Good, desató nuevas protestas y tensos enfrentamientos con la Policía. Un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) poco después del incidente difería de las versiones de los dos hombres y sus familiares.
El DHS afirmó que Sosa-Celis conducía el auto y que él, Aljorna y otro hombre agredieron al agente antes de que este disparara su arma.
La primera señal de que el Gobierno cuestionaba la versión del DHS vino del Departamento de Justicia de EE.UU. (DOJ). En un documento judicial del 16 de enero, en apoyo a los cargos criminales contra los dos hombres, el DOJ afirmó que Aljorna era quien conducía el vehículo.
En un giro sorprendente, el jueves el Departamento de Justicia presentó una moción para retirar los cargos criminales contra los dos venezolanos. En ella, el DOJ reconoció que los fiscales federales proporcionaron información incorrecta al tribunal, mientras que ICE emitió un comunicado admitiendo que sus agentes federales hicieron “declaraciones falsas” bajo juramento.
Los dos agentes federales involucrados han sido puestos en licencia administrativa mientras el Departamento de Justicia investiga sus “declaraciones falsas”, reveladas tras revisar evidencia en video, dijo el director de ICE, Todd Lyons, en un comunicado.
Los dos agentes podrían ser despedidos y enfrentar cargos penales, agregó Lyons.
La moción del DOJ citó “nuevas pruebas descubiertas” que contradicen las declaraciones que la agencia incluyó como base para presentar cargos criminales contra los hombres.
No está claro qué evidencia en video se encontró, descrita en la moción como “materialmente inconsistente con las acusaciones” de los fiscales federales en el documento de cargos. CNN contactó al DHS para obtener más detalles sobre la evidencia y saber si mantiene su declaración inicial tras el tiroteo, pero no obtuvo respuesta. El DOJ declinó comentar sobre la moción cuando fue contactado por CNN.
“Esto fue un uso absolutamente irrazonable de la fuerza, y el oficial estaba inventando acusaciones contra mi cliente para justificarlo”, dijo el abogado de Aljorna, Frederick J. Goetz.
El caso desestimado encaja en un patrón más amplio en el que el Gobierno federal ha sido rápido en difundir versiones tras un tiroteo de sus agentes, que luego resultaron ser falsas, engañosas o incompletas, según el analista legal sénior de CNN, Elie Honig. Ejemplos incluyen evidencia en video tras los tiroteos fatales de agentes federales contra Good y Alex Pretti, que parecían contradecir elementos de las versiones oficiales sobre lo ocurrido.