Con el fin de convertirse en un japonés del ninjitsu, Bradley Cooper rogaba a su padre que lo enviara al Japón para cumplir su sueño de niño.
El actor dice al respecto: «Tenía la impresión de que los ninjas comprendían bastante bien el significado de la vida y la muerte, y fue por ello que le rogué a mi padre que me enviara a Japón hasta que cumpliera los 21 años. Así podría entrenarme para convertirme en todo un ninja», confesó la estrella a la revista Details.
Después de que Bradley superara esta etapa en la que ser un ninja era su mayor aspiración, comenzó a obsesionarse con los soldados y a intentar que sus padres le alistaran a una academia militar. Una aspiración diferente, pero que tenía, sin embargo, la misma razón de ser.
«Le imploraba a mi padre que me enviara a la academia militar Forge Valley porque había encontrado el número de teléfono en las páginas amarillas. Pero me dijo que no. Estaba obsesionado con los soldados y quería ser uno de ellos. De niño tenía miedo a morir. No sentía ansiedad ni nada parecido, sino que quería llegar a comprender lo que suponía la muerte. Estaba empeñado en comprender la mortalidad», se sinceró Bradley Cooper.