En cientos de estudios realizados, se ha comprobado que el sistema inmunológico deja de influir en las células cancerosas cuando existe una carencia de nutrimentos básicos o por la presencia en el organismo de elementos cancerígenos.

Tales elementos son conocidos como mutágenos, que pueden ser agentes físicos, químicos o biológicos.

Entre los agentes físicos están las radiaciones ionizantes producidas por radiografías, gas radón, rayos cósmicos, radiaciones ultravioletas del Sol y algunas fibras minerales como el asbesto.

Entre los mutágenos químicos se encuentran: el benzopireno presente en el humo del cigarrillo y el alquitrán, los nitritos, nitrosaminas, metales pesados como el plomo, cadmio o mercurio, hormonas inyectadas al ganado, aflatoxinas y otros más.

Entre los biológicos están ciertas bacterias y virus como el Virus del Papiloma Humano, el Epstein-Barr, el de la Hepatitis B y el Helicobacter pylori.

Entre los factores de riesgo más importantes se encuentran:
– El consumo de tabaco o la exposición al humo del mismo, que está asociado directa o indirectamente con todo tipo de cánceres y de otras enfermedades graves.
– La dieta que probablemente sea el factor de riesgo más importante, ya que las dietas altas de grasas y bajas en fibra, se asocian con el cáncer de próstata, colon, recto y mama.
– El consumo excesivo de alcohol, que se asocia directamente con el cáncer de hígado, boca, esófago, estómago, colon, recto, pulmón y mama.
– La obesidad.
– El sedentarismo.
– En las mujeres la edad de la primera menstruación es un factor de riesgo, ya que mientras más joven la presente, mayor es el riesgo.
– El uso de anticonceptivos orales o de terapia hormona de reemplazo.
– Predisposición genética y hereditaria.