La historia como asignatura escolar es una de las materias menos populares. Podemos atribuir su poca popularidad a la forma en la que se enseña y que a muchos les parece aburrida o simplemente no le encuentran utilidad en la vida diaria. A mi parecer el problema es  la manera en que se enseña,  es decir una historia llena de repeticiones, memorización exagerada y mitificación de personajes y demonización de otros. La enseñanza tradicional de la historia trata que los alumnos conozcan diferentes etapas de la historia a base de estos métodos y no se preocupa por hacer que se aprecie como un proceso, se forme un espíritu analítico  en los muchachos y que en lugar de memorizar datos se piense y a partir de ello se comprenda el pasado.

Los historiadores se han preocupado por señalar una y otra vez la importancia de la historia en la enseñanza y en la formación de los mexicanos. También se han preocupado por reinterpretarla desde nuevas perspectivas que incluyan el análisis crítico de las fuentes así como realizar investigaciones en las que la geografía, economía, sociología, arqueología, antropología entre otras disciplinas ayuden a elaborar un discurso histórico que incluya una visión más amplia del pasado. Ya no se trata únicamente de héroes y vencedores, ya no se observa personajes sino personas que intervinieron en diferentes momentos para formar parte de los cambios y procesos de la historia.

Durante mis años de universidad en la Licenciatura en Historia de la UAT nos hablaban de todo esto y de que para realizar una buena investigación debíamos dejar de lado los prejuicios y no caer en maniqueísmos ni juicios a priori. Estamos para reinterpretar y explicar el pasado, no para juzgarlo nos decían los profesores. Para ello dentro del de las materias del plan curricular se ponía especial énfasis en el ejercicio de la heurística (búsqueda de fuentes) y la hermenéutica (interpretación de textos). Y después a escribir tratando de realizar una historia crítica con argumentos bien fundamentados producto del buen uso de la metodología de investigación que se nos enseñaba en cada materia. Leer, pensar y escribir eran el pan de cada día en los pasillos universitarios donde se incubaban a las nuevas generaciones de historiadores que harían la historiografía que se suponía daría nuevos aires a lo que ya se había escrito y se había repetido hasta el cansancio en Tamaulipas.

Nos dijeron que éramos parte de una pequeña comunidad de elegidos, nos animaron a despreciar los bienes terrenales de los empleos comunes y nos hicieron enamorarnos de Clío, la musa de la historia, comprometiéndonos con el matrimonio de la investigación y La tesis. En el romance con cumplir ese sueño de escribir historia no nos importaba que las becas fueran escasas, casi nulas para tesistas y las que existen (porque claro que las hay) en su mayoría son acaparadas por las universidades del centro. Reinterpretar la historia de la región no solo es una inversión monetaria por los múltiples viajes que se hacen a los archivos en búsqueda de las fuentes documentales, sino toda una inversión emocional de trabajar durante meses e incluso años por conseguir la meta. Todo para al final tener la oportunidad de entrar a la tierra prometida del posgrado en las universidades donde imparten cátedra las vacas sagradas que tanto leemos y citamos en nuestros trabajos universitarios.

¿Vale el esfuerzo emprender la carrera de la historia? Yo digo que sí, pese a que cada vez los programas de educación básica le resten tiempo de clases, pese a la historia institucional que con mucho de celebración y poca reflexión histórica nos vende la idea de “héroes” locales como identidad de la región. Pese a todo lo que la tecnocracia nos dice yo creo que mientras más personas se interesen en la historia y haya pluralidad de voces con visiones alejadas de la celebración de unos cuantos personajes, la historiografía de la región puede crecer y tener esa nueva generación de historiadores que Tamaulipas tanto necesita. Es por eso que estoy muy contenta de que la Licenciatura en Historia siga en pie y espero que sea así por muchas generaciones.

ejb