De origen anglosajón, como la conocemos, la celebración de halloween irrumpió en el escenario nacional el día de muertos. No obstante, anteriormente, al norte del país la ceremonia era solemne en familia que se reunía, y todavía lo hace, para recordar a sus fieles difuntos. Consistía en ir al panteón únicamente. Rezar ahí. Dejar una ofrenda. Limpiar y echarle agua al pequeño jardín o al jarrón de la lápida.

Y digamos que el asunto era más espiritual que de billete, sencillo y austero, las coronas de flores eran artesanales y hogareñas. Antes de que ciudad Victoria se llenara de coches y motocicletas el panteón quedaba cerca. Una marcha silenciosa manifestaba su dolor y lealtad acompañando al difunto al panteón del cero Morelos, que hoy en día es también un museo histórico, patrimonio de la ciudad.

Digo que, conforme la ciudadanía abandera la causa gabacha, las tiendas se abarrotan comprando disfraces para recorrer las calles con los hijos menores pidiendo dulces. Es una broma. Los monstruos no existen. Uno de todos se sabe un cuento de terror. Esa noche hay fantasmas saliendo de las casas, han puesto calabazas en los patios que prenden y apagan, un frankestein observa desde el techo a un hombre sin cabeza hecho de garras viejas.

El negocio a granel empieza un mes antes del 2 de noviembre. Las tiendas lucen calabazas y las exhiben en la banqueta para que vean sus vecinos que ya empezó el halloween, y ya tienen en existencia el disfraz de chuky, el que más pega, el más chiquito es un vampiro de a de veras, dicen asustados otros niños.

De cierta casa abandonada salió una señora que nadie conocía y corrieron, surge una nueva leyenda, los chamacos insisten en que vieron una bruja arriba de un árbol. Pero había muchas compradas en una tienda cercana.

Hubo niños que no pudieron dormir por varios días hasta que vieron la máscara espantosa en el bote de la basura. Ese día corren a media calle, atrás van los más grandes disfrazados de esqueletos. Un zombi es correteando por los perros que al reconocerlo lo mordieron nada más para que se le quitara lo menso. Eso dijo.

Los colores son amarillos como la flor de cempasúchil. Ramos de claveles amarillos y blancos, hojas de palma y de papel celofán. El barco es un viejo náufragio rumbo a la eternidad. El panteón o campo santo está lleno de gente trémula, pensadora, buscando su difunto, la cruz que compraron, el aire cargado de flores, y la sensación de que los visitantes son inmensos marineros todavía en la escotilla contemplando el océano.

En el mundo, de último momento, se dice que la tradición mexicana, tan colorida que honra a los muertos en su forma pagana, poco poco repliega al halloween que invade con bastante entusiasmo las calles.

No obstante el día de muertos es lo nuestro. Hemos ampliado los días de la celebración, los disfraces estilizados están en las fiestas y los esqueletos juegan lucha libre con los vampiros en la secundaria desde días antes.

A los mexicanos de todo el territorio no nos bastan dos días para una celebración. Se premiará al mejor disfraz de un desfile en la fiesta de las ánimas, al que dé más miedo o al que le hayan metido más varo.

La ciudadanía aporta público en las plazas que acude al espectáculo del xantolo, para ver una calaca grandota, un mantel de papel picado, para salir muy sonriente en la selfie abrazando a la tía de las muchas.

En todos los aposentos de la ciudad hay una muestra de nuestro cultura volcada en Ia tradición del día de muertos. Yo creo que ya nos chingamos al halloween gabacho. Acá se vuelve comida, negocio, desfile, flores, concursos, altares. La visita al panteón se conserva con los familiares que vienen de fuera, de Monterrey, de Los Estados Unidos y hasta de las europas, como decía mi abuela.

TENGO OTROS DATOS

INSTA GOBERNADOR A REDOBLAR ESFUERZO POR EL BIENESTAR DE LOS QUE MENOS TIENEN EN TAMAULIPAS

El gobernador Américo Villarreal Anaya se reunió este viernes con las y los integrantes de su gabinete para evaluar los programas y acciones en marcha, a fin de redoblar esfuerzos y alcanzar las metas establecidas en el cierre del año que está por concluir.

En la junta de trabajo, que se llevó a cabo en el salón Benito Juárez del Palacio de Gobierno, el titular del Ejecutivo Estatal conminó a las y los integrantes de su equipo a obtener los mejores resultados, en beneficio de todas y todos los tamaulipecos, para consolidar la transformación de la entidad.

HASTA LUEGO