No se si usted vio alguna fotografía boletinada por el ejecutivo estatal donde se aprecia el señor gobernador de Tamaulipas, AVA, en una reunión con su gabinete (¿ayer?) según eso para «evaluar» y proyectar sus próximas actividades de gobierno.

Parece que la grafica se tomó minutos después de que «renunció por motivos personales» el titular de la Secretaría de Finanzas, Jesús Lavín Verástegui, en una acción sorpresiva para la clase política local en tanto que era el padrino de cuando menos otros tres Secretarios de Despacho del gobernador, por lo que su fortaleza, hasta ayer, era incuestionable.

En la gráfica en comento, yo la vi en El Diario de Victoria, pude observar con extrema claridad un peculiar sentimiento muy humano por cierto; los rostros del gabinete estatal tienen una expresión en común: se ven con miedo, espantados si bien muy atentos a alguna proyección en la pared de enfrente.

¿Miedo, espanto por la todavía entonces sorpresiva e inexplicable renuncia del Secretario de Finanzas, preguntándose si seguiré yo; sería por inútil, se comería una torta muy grande, presión del Junior de la AVAnzada, es futurismo?.

¡¡¡Oh, my Good!!.

Lo único para mí cierto y comprobable es que los Secretarios de AVA, como él mismo, comienzan a dimensionar que su posición de privilegio está entrando en la recta final; que sólo los más «suertudos» podrán conservar su actual posición hasta el 30 de septiembre de 2028.

La expresión de miedo de los actores en comento se debe a la incertidumbre: ¿quién irá al «tambo», nos perseguirán judicialmente como nosotros a Cabeza de Vaca, llegará mi gobernador en funciones hasta el 2028?.

Parece que ya me estoy dando a entender del porqué mi afirmación de que vi miedo en el rostro de los integrantes del gabinete estatal; ya prende la lógica incertidumbre sobre sus respectivos futuros….

¿La talega de oro que me llevo…será suficiente para sobrevivir los años que me restan de vida?.

En el eterno girar de «la maldad humana»…¿me tocará ser chivo expiatorio del régimen de AVA, para llevarme al paredón?.

¿El siguiente en «enfermarse, seré yo?.

¿MORENA seguirá en el poder afín de blindarme?.

Tengo otros quince o veinte interrogantes más; son válidos y pueden llegar a la misma conclusión: el miedo del gabinete de AVA es perfectamente entendible, con el señalamiento de que es de recurrencia sexenal expresar esos sentimientos muy humanos además.

IGNORAR lo transitorio de la vida activa en el servicio público y en la política en general en MANDOS SUPERIORES, a veces nos hace soberbios, prepotentes y faltos de previsión que hasta llega a enfermarnos.

Si bien el miedo a perder los privilegios es comprensible, lo que no podemos aceptar es la condición de farsantes; pero de ello comentaremos enseguidita.

Por lo pronto debo de concluir que cuando nuestros adversarios, opositores o rivales en algo nos ven débiles, en ese momento hasta los perros de los vecinos nos mean y corren impunes.