El Gobierno de Trump se prepara para una histórica inyección de dinero destinada a impulsar la ambiciosa campaña de deportaciones masivas del presidente, una medida que se espera intensifique el control migratorio en todo el país y probablemente ejerza aún más presión sobre la agencia federal que está en el centro de todo.

Desde que recibió la orden de ejecutar deportaciones masivas tras la llegada de Donald Trump a la presidencia en enero, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha enfrentado críticas de todos los frentes: de personas dentro del propio Gobierno que consideran que no está haciendo lo suficiente, de legisladores y activistas que creen que está haciendo demasiado, y de un público indignado que, en algunos casos, ha tomado medidas drásticas para impedir su labor.

Trump y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, han elogiado repetidamente el trabajo de ICE y de los agentes que realizan arrestos de inmigración. “Estas son personas fuertes, duras, que aman a nuestro país”, dijo Trump el miércoles en la Casa Blanca. “Si no fueran duros, no sobrevivirían”.

Aunque el discurso público del presidente y de la cúpula del Departamento de Seguridad Nacional ha sido positivo, la realidad para los agentes es mucho más compleja, con llamadas tensas diarias con la Casa Blanca y jornadas de trabajo ininterrumpidas en medio del rechazo público.

“ICE no para de recibir golpes”, dijo a CNN un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional.

Ahora, ICE se prepara para recibir US$ 75.000 millones del paquete legislativo del presidente para expandir los centros de detención y reforzar las operaciones de control y deportación, incluida la contratación de nuevos agentes. Es una suma sin precedentes para una agencia que históricamente ha estado subfinanciada, y los funcionarios del Gobierno de Trump se preparan para aprovecharla al máximo.

“Vamos a actuar con más fuerza y rapidez, y vamos a capturar a estos criminales con aún más contundencia que nunca”, dijo este mes Kristi Noem al describir cómo la inyección de dinero reforzará el aparato de control migratorio de su agencia.

Expansión de los centros de detención

ICE tiene la responsabilidad de arrestar y detener a inmigrantes en Estados Unidos. Durante años, según funcionarios actuales y anteriores, la agencia ha enfrentado dificultades debido a recursos federales y personal limitados.

En varias reuniones interinstitucionales, altos funcionarios del Gobierno de Trump han estado elaborando planes para contratar a miles de agentes adicionales y ampliar drásticamente la detención de inmigrantes. El “zar de la frontera” de la Casa Blanca, Tom Homan, dijo a CNN que mantiene llamadas frecuentes con ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza para supervisar el avance de los contratos, aunque en gran medida se ha apartado del proceso por trabajos previos, y está en conversaciones sobre cómo incorporar a miles de agentes más y reforzar la academia donde reciben su formación.