La economía mexicana por décadas ha estado supeditada a los factores externos para su crecimiento, más a partir de la entrada en vigor del TLCAN en enero de 1994, hace ya 20 años de ese acontecimiento histórico que entregó a nuestra economía a los grupos de facto neoliberales.

Por ello, no es sorpresa observar en los pronósticos que las autoridades del Banco de México (Banxico) realizan a fines de año, que las variables son los factores externos, con la esperanza que el despegue de la economía de EUA, las Remesas, las Inversiones Extranjeras, entre otras sean las que salven nuestra economía dependiente de maquiladoras e importaciones del sector automotriz.

Por ello, a fines de diciembre de 2013, el Consejo del Banco de México informó que las mejores condiciones tanto internas como externas, así como la implementación de las reformas estructurales, permitirán que el Producto Interno Bruto (PIB) de México alcance una tasa de crecimiento de 4.2% en 2014. (Fuente: El Economista, 25/12/2013).

[…] La dirección de Análisis Económico de la institución financiera señala que 2013 ha sido un año decepcionante para la economía mexicana, afectada por una débil demanda externa en la primera mitad del año y un retraso en el gasto público que afectó la construcción significativamente.

No obstante, destaca, los últimos indicadores disponibles reflejan una mejoría en la actividad económica, como consecuencia de que algunos de los factores adversos que la afectaron han comenzado a diluirse.

La recuperación, agrega, es explicada por una mayor ejecución del gasto e inversión pública, una recuperación del mercado laboral, y una mejor evolución de la economía de Estados Unidos. Señaló que una mayor ejecución del gasto e inversión pública generará una reactivación del sector construcción, mientras que la entrada en vigor de las nuevas reglas de operación de las viviendas impulsaría a la edificación.

Además, el mejor desempeño esperado para la economía de Estados Unidos se traduciría en una mayor demanda de bienes y la aprobación y entrada en vigor de las reformas estructurales permitirán al país ser más competitivo.

Asimismo, la recuperación del empleo formal, la reactivación del envío de Remesas, y el dinamismo de Estados Unidos, favorecerá el incremento del consumo privado y de los servicios relacionados con la actividad exportadora.

El pronóstico de Banco es más optimista que el de la encuesta del Banco de México a los analistas, quienes proyectan un crecimiento económico de entre 3.0 a 3.4 por ciento, diferente en más de un punto porcentual a la proyectada del Conejo del Banco por el 4.2 por ciento.

Con el consumo privado en recuperación, el crédito bancario volverá a repuntar; el empleo formal y las Remesas favorecen el ingreso personal; además de que se mantienen los sólidos fundamentos económicos, incluyendo una “deuda pública baja” (op cit del propio Banco), así como niveles de inflación y de tasas de interés en mínimos históricos (op cit del propio Banco).

Así, para la inflación, el pronóstico para el 2014 es ligeramente a la alza al considerar el posible efecto de los cambios impositivos (reforma hacendaria), con lo que se espera finalice en 3.9 por ciento.

También espera que el próximo año Banco de México (Banxico) incrementará su tasa de referencia conforme aumenten las presiones inflacionarias por el mayor dinamismo económico y porque empezará la preocupación de una próxima subida de tasas en Estados Unidos.

Las cuentas con el exterior, subraya, siguen sanas aunque recientemente el déficit en cuenta corriente ha crecido, todavía se encuentra en niveles manejables y es financiable con el monto de inversión extranjera directa […] (Fin de la cita de El Economista).

La realidad no tardó en aparecer al finalizar el segundo mes del año 2014, primeramente el crecimiento del PIB en 2013 apenas superó el 1 por ciento anualizado, el dólar ya tiene más de 5 meses rebasando la barrera de 13 pesos, incluso superando los 13.50 por dólar, la inflación se disparó a tasas superiores del 4 por ciento anualizado, la Auditoria Superior declaró recientemente que el país se endeudó más en el sexenio de Calderón.

Por ahora la economía mexicana está en plena desaceleración y el sector de la vivienda aún no dispara el desarrollo de la primera parte del sexenio de Enrique Peña Nieto, advierten medios internacionales (Fuente: elvocerodigital.com). La cercanía con Estados Unidos, que actualmente tiene una economía en crisis, y la caída en sectores como el turismo, son otros factores que puede estancar el crecimiento. Incluso la economía mexicana estuvo a punto de registrar un crecimiento nulo al avanzar únicamente 1 por ciento al cierre 2013.

Son tiempos difíciles ya son varios los sexenios en los que el país no puede llegar al 6 por ciento de crecimiento anual prometido, desde el cierre del presidente Zedillo. Los mercados han sido sorprendidos, la Bolsa Mexicana de Valores alcanzó sus niveles más bajos en doce meses, debido al pronóstico de un menor crecimiento de la economía interna y la expectativa de un bajo desempeño de algunas empresas líderes durante el año 2013.

La caída de México del lugar 23 al 24 en el ranking internacional de turismo, es otro de los factores que está golpeando a la economía nacional. En el 2012, los ingresos por este concepto sumaron 12 mil 700 millones de dólares, según la Organización Mundial de Turismo (OMT) y en el año 2013 el turismo en México tuvo un alza del 8.5 por ciento. Lo anterior, a pesar de que los gastos de los visitantes extranjeros al país registraron un crecimiento anual de 6.7 por ciento.

Por suerte esta semana el gobierno mexicano estableció el llamado “Pacto Fiscal”, ofreciendo no aumentar ni inventar nuevos impuestos durante lo que resta el sexenio de Peña Nieto. Este factor sumado a las negociaciones de leyes secundarias, deberán permitir a la administración pública relanzar el modelo de crecimiento, que apuesta su resto a la favorable respuesta de la economía y de las clases medias mexicanas para lograr el anhelado crecimiento y desarrollo a tasas superiores del 6 por ciento anual del PIB.

Lo que debe estar claro, es que ninguna economía que se jacte de ser sana y autosustentable, debe supeditar su desarrollo exclusivamente a las fuerzas externas, maquilas y grupos fácticos, por lo que deberemos observar más incentivos hacia la infraestructura, seguridad, pymes, campo, sector vivienda, empleos dignos y las clases medias mexicanas en los siguientes años. Urge a México salir de una economía emergente a una desarrollada.