El síndrome de fatiga crónica es mucho más frecuente entre las mujeres que entre los varones en una relación de dos a uno, según explicó Ignacio Godínez Morales, titular del Departamento Clínico de la Unidad de Medicina Familiar 171 del Instituto Méxicano del Seguro Social (IMSS) Jalico.
Puede afectar a mujeres en edad productiva, de los 20 a 45 años, y bueno, la principal característica es que como mínimo, el cansancio debe de haber permanecido por mínimo tres meses. Claro que quien presenta el problema también puede sentir dolor ganglionar, de las articulaciones y de la cabeza. Sin embargo, en un caso severo, pueden presentarse episodios de depresión.
Aunque no se conocen bien sus casusas exactas, se le relaciona con deficiencias del complejo B y de otras vitaminas y nutrientes.
El síndrome de fatiga crónica es frecuentemente confundido, según Godínez, con depresión o hasta anemia. «No obstante, quienes lo padecen son proclives a desarrollar obesidad y sobrepeso debido a que suelen adoptar estilos de vida sedentarios», comunica el especialista.
Y obviamente, el sedentarismo lleva al aumento de peso y enfermedades como la diabetes, hipercolesterolemia o hipertensión.
El problema de la fatiga crónica es que, de alguna manera, incapacita a los pacientes y esto repercute en sus actividades laborales y relaciones sociales, ya que se detona un aislamiento social.
Y bueno, cabe mencionar que muchas de las personas con síndrome de fatiga crónica se automedican para «resolver» el problema. Sin embargo, sin un diagnóstico adecuado no se pueden conocer las causas para, entonces, atacarlas adecuadamente.