Con el paso de los años, el cuerpo cambia: la masa muscular disminuye, la fuerza se reduce y algunas actividades cotidianas pueden volverse más difíciles.
Sin embargo, especialistas en envejecimiento y actividad física coinciden en que este proceso no es inevitable al mismo ritmo para todas las personas. Mantenerse activo, especialmente con ejercicios de fuerza, puede marcar una diferencia significativa en la salud y la independencia de los adultos mayores.
La pérdida progresiva de músculo relacionada con la edad se conoce como sarcopenia y puede afectar la movilidad, el equilibrio y la calidad de vida. De acuerdo con instituciones de salud y diversos estudios recientes, el entrenamiento de resistencia o fuerza es una de las estrategias más efectivas para reducir este deterioro y conservar la capacidad funcional.
Por qué las personas mayores pierden masa muscular
El cuerpo humano comienza a perder masa muscular de manera gradual desde los 30 o 40 años. Este proceso suele hacerse más evidente después de los 60 años y recibe el nombre de sarcopenia, una condición asociada con la disminución de la fuerza y el tamaño de los músculos.
Esta pérdida ocurre por diferentes factores, entre ellos:
- Cambios hormonales propios del envejecimiento
- Disminución de la actividad física
- Alteraciones metabólicas
- Enfermedades crónicas
- Dietas bajas en proteínas
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) explica que la sarcopenia forma parte del envejecimiento natural, pero señala que el ejercicio puede ralentizar este proceso y mejorar la capacidad funcional del cuerpo.
De acuerdo con esta institución, el entrenamiento de fuerza ayuda a:
- Mantener la fuerza muscular
- Mejorar la movilidad
- Conservar el equilibrio
- Reducir el riesgo de caídas
- Facilitar las actividades cotidianas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también recomienda que los adultos mayores realicen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana, combinados con actividades que trabajen equilibrio y coordinación. Esta recomendación resulta especialmente importante porque las caídas representan uno de los principales problemas de salud en personas mayores.