El gobierno de México planea liberar 385 patentes farmacéuticas para abrir paso a la producción de medicamentos genéricos, una medida histórica que podría cambiar el acceso a la salud en todo el país.

La estrategia fue anunciada por autoridades federales y respaldada por el equipo de transición de Claudia Sheinbaum.  Esta decisión se alinea con un plan para reducir el gasto público en fármacos, garantizar el abasto y democratizar el acceso a tratamientos esenciales.

¿Qué implica la liberación de 385 patentes de medicamentos?

La liberación de estas patentes permite que otros laboratorios puedan producir y comercializar medicamentos cuya protección legal ha expirado o está por vencer. Esto elimina barreras de exclusividad, lo que facilita el desarrollo de versiones genéricas más económicas.

Según el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INAPI), este tipo de medidas fortalece el ecosistema de salud pública. Además, puede reducir los precios hasta en un 80 %, como ha ocurrido en países que adoptaron esta política con éxito.