El ayuno intermitente, esa práctica tan popular como venerada en redes sociales y foros de salud, podría no ser tan efectiva como se creía para perder peso.
Una revisión sistemática publicada por The Cochrane Library evaluó decenas de estudios clínicos sobre el ayuno intermitente y llegó a una conclusión clara: no ofrece beneficios superiores a las dietas tradicionales basadas en restricción calórica continua para la pérdida de peso a largo plazo.
¿Qué es el ayuno intermitente y por qué se popularizó?
El ayuno intermitente no es una dieta, sino un patrón de alimentación que alterna períodos de ayuno con períodos de ingesta. El más conocido es el 16:8 (16 horas sin comer, 8 horas para alimentarse), aunque hay variantes más extremas como el 5:2 (dos días de restricción severa por semana).Durante los últimos años, numerosos influencers, gurús de la nutrición y celebridades promovieron esta estrategia como una “herramienta milagrosa” no solo para bajar de peso, sino también para mejorar la salud metabólica, aumentar la energía y prolongar la vida.
Sin embargo, a medida que la ciencia avanza y los estudios se acumulan, la evidencia real empieza a desinflar algunas de esas promesas.
¿Qué reveló el estudio de Cochrane sobre el ayuno intermitente?
La revisión de Cochrane —una de las instituciones más respetadas en el análisis de evidencia científica en salud— evaluó 25 ensayos clínicos con más de 2,500 participantes adultos con sobrepeso u obesidad. La comparación fue directa: ayuno intermitente vs. restricción calórica continua, es decir, dietas típicas con reducción diaria de calorías.
Resultado principal:
Ambos grupos perdieron peso, pero la diferencia entre las estrategias fue mínima o nula en la mayoría de los casos. Tampoco se observaron diferencias relevantes en otros indicadores como control glucémico, niveles de lípidos o presión arterial.
¿Por qué el ayuno intermitente parecía funcionar?
Parte de la fascinación por el ayuno intermitente radica en su sencillez: no exige contar calorías ni eliminar grupos alimentarios, y muchas personas reportan sentir menos hambre cuando reducen la ventana de comida.
Esto llevó a pensar que el simple hecho de «comer menos veces» ayudaba a adelgazar más rápido. Y, en efecto, para muchas personas funciona a corto plazo porque, de forma natural, terminan comiendo menos calorías en total.
Pero la clave está en la sostenibilidad. Según ScienceAlert, la revisión de Cochrane destaca que las tasas de abandono en ambos grupos fueron similares, y que la pérdida de peso se estabiliza después de los primeros meses.