José Luis Cuevas, conside­rado el niño terrible del arte de los años cincuenta, quien falleció el pasado lunes a los 86 años de edad, fue víctima de se­cuestro físico y metal por par­te de su esposa, Beatriz del Car­men Bazán, según lo informó María José Cuevas, una de las hijas del pintor, en entrevista con Ciro Gómez Leyva.

“Lo grave es el abandono que ha sufrido un artista de su talla. Cuevas fue uno de los artistas más importantes de la segun­da mitad del siglo XX. Gracias a La Ruptura conocemos el arte de hoy. Deja un gran legado cultu­ral”, comentó María José, asegu­rando que para sus tres hijas fue imposible tener contacto con él.

María José Cuevas habla del abandono por parte de las ins­tituciones, que sabían de esta si­tuación y no hicieron nada: “Ha sido un abandono de las institu­ciones también, que sabían de su situación. José Luis Cuevas se devaluó desde que estaba con ella (Beatriz Bazán)”, expresó en referencia a que la esposa de su padre se atrevió a intervenir en algunas obras del pintor.

Por otra parte, para la hija de José Luis Cuevas ha sido un golpe duro, pues el haber estado distanciada de su padre no le permitió estar con él a la hora de su muerte.

Los restos de José Luis Cue­vas fueron cremados el día de ayer en una funeraria al sur de la CDMX y recibió un homenaje póstumo en el Palacio de las Bellas Artes, a donde asistieron sus tres hijas: María José, Ximena y Mariana Cuevas, además de numerosas perso­nalidades de la cultura.

¿QUIÉN FUE JOSÉ LUIS CUEVAS?

Cuevas fue una de las prin­cipales figuras de la Ge­neración de la Ruptura con el muralismo mexicano, y uno de los más destacados representantes del neofigu­rativismo. El artista tenía un mito dentro de su vida que no se pudo sacudir, aún después de su muerte: su edad. El Mu­seo José Luis Cuevas, bautiza­do con su nombre en el Cen­tro Histórico de la Ciudad de México, estableció su fecha de nacimiento el 26 de febrero de 1934.

Cuevas, apodado L’énfant terrible de la pintura mexica­na, incursionó además dentro del periodismo y la política. También llegó a conducir el programa de radio Media hora de intimidad con José Luis Cue­vas, en el IMER.

SE ENTERÓ POR TWITTER

ESTE MENSAJE PUBLICÓ su hija María José Cuevas:

El gran miedo siempre fue nunca volverte a ver – cuan­do los miedos se hacen reali­dad se siente como un sueño, o más bien como una pesadi­lla – me enteré de que te fuiste para siempre por Twitter, así de frío, así de impersonal, así de desamparada – ¿cómo lo entiendo? ¿dónde lo acomo­do? ¿a dónde corro a abrazar­te? ¿cómo nos despedimos?

Es raro, pero te siento más cerca que nunca, te siento nuevamente junto a mi mamá y eso de alguna manera te de­vuelve a nosotras, a tus tres hijas, a tus nietos que nunca hemos dejado de extrañarte y de luchar contra lo más os­curo y ruin. Pero esa oscuri­dad nunca logró quitarme to­do lo que soy por ti, te reco­nozco en tantas cosas que yo soy, los más mínimos detalles tuyos los llevaré siempre con­migo. Estoy profundamente triste, no hay dolor más gran­de e impotente que el secues­tro físico y mental.