Mientras al interior de Cuba aumentan los problemas derivados de la falta de petróleo, los cortes de luz y el descontento entre algunos grupos de ciudadanos, desde el exterior también crecen las presiones: en solo mes y medio, al menos cuatro países de América Latina y el Caribe han visto el fin de su colaboración con brigadas médicas cubanas, uno de los programas emblemáticos de la isla y fuente de divisas para su gobierno.
La situación comenzó a finales de enero en Honduras, cuando la recién iniciada gestión de Nasry Asfura —un político de derecha del Partido Nacional a quien el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apoyó durante la elección de noviembre— anunció la apertura de una investigación por presuntas irregularidades en el programa, como la inclusión de personas que no eran trabajadoras de la salud. Poco después, la cooperación en la materia terminó y la brigada médica que estaba en Honduras regresó a Cuba.
Guatemala tomó un camino similar. El 10 de febrero, el gobierno de Bernardo Arévalo dijo que gradualmente pondría fin a su colaboración con los médicos cubanos, con el argumento de que buscaría fortalecer las capacidades del personal nacional.
A principios de marzo, Jamaica anunció la suspensión del programa con Cuba. El país caribeño señaló entonces que no alcanzó un acuerdo con Cuba sobre los términos de la cooperación, mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla respondió en un comunicado que la decisión fue “unilateral” y producto de presiones de Estados Unidos.
Esta semana, Guyana se sumó a la lista de países donde ha terminado la presencia de médicos cubanos, aunque en este caso el gobierno de Irfaan Ali dice que fue Cuba quien retiró a su personal luego de que Georgetown buscara imponer requisitos adicionales al despliegue, aunque seguían en negociaciones. Dominica y otras naciones caribeñas igualmente han dicho que modificarán las condiciones de su colaboración con las brigadas médicas.
CNN contactó este martes a los ministerios de Relaciones Exteriores y de Salud Pública de Cuba para pedir comentarios sobre la situación y está en espera de respuesta.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, por su parte, insistió en sus críticas al programa, que considera “trabajo forzado”.
“Condenamos el trabajo forzado y la trata de personas implicados en el programa de exportación de mano de obra del régimen cubano, especialmente sus misiones médicas al extranjero. El programa patrocinado por el Estado cubano priva a los cubanos comunes de atención médica y a los profesionales sanitarios de sus derechos humanos y libertades fundamentales. Instamos a otros países a tratar a los médicos cubanos de forma justa como individuos y no como mercancías que el régimen comercializa”, dijo un portavoz del Departamento en un comunicado enviado a CNN.
Brigadas médicas cubanas, bajo la lupa
Las brigadas de médicos cubanos comenzaron en la década de 1960, tras el triunfo de la revolución de 1959. Cuba dice que con ellas se ha atendido a cientos de miles de personas en más de 150 países y los gobiernos de algunos de ellos dicen que este personal permite dar atención en zonas lejanas donde algunos doctores locales no quieren ir.
El programa, sin embargo, no ha estado exento de críticas de otros gobiernos y de algunas organizaciones civiles. Repetidamente, La Habana ha rechazado estos señalamientos.
“Las misiones médicas han sido criticadas por múltiples situaciones. Por una parte, los señalamientos sobre la trata y explotación laboral de las personas que colaboran en el marco de este esquema donde se paga directamente al régimen de Cuba. Incluso, hay señalamientos de que en esas misiones médicas también se llevan adelante otro tipo de actividades relacionadas con formación de cuadros o con infiltración de personas de inteligencia”, dijo este martes a CNN Yadira Gálvez, profesora de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).