O al menos así lo descubrió Sergio Daniel Coronado Cortez, de 21 años y alumno de octavo semestre de la licenciatura en Ciencias de la Educación con opción en Químico-Biológicas en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades (UAMCEH) de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) en Ciudad Victoria.

“Al momento de elegir dónde estudiar mi carrera mis amigos me recomendaron la UAT. Me decían que si sabía aprovechar las oportunidades que la universidad me ofrecía, me iba a ir muy bien. Y así sucedió”, nos explicó Sergio, quien tuvo la oportunidad de viajar al país sudamericano para estudiar en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al igual que Juan Antonio Chávez Cervantes, también de la UAMCEH.

“En la UBA llevábamos una materia de pedagogía, que en este caso fue Investigación, y una materia de la licenciatura en Biología, que era la de Ecología. También cursamos una materia a distancia de aquí de la UAT, la de Cursos en Línea, por medio de videollamada. Esa fue otra experiencia nueva para nosotros”, comentó.

“Nos fuimos el 2 de agosto de 2012 y regresamos el 21 de diciembre. Mi compañero y yo vivíamos juntos en Buenos Aires, en el barrio de Villa Ortúzar. Teníamos nuestro grupito de amigos. Me gusta tocar la guitarra, y ese pasatiempo me fue de mucha utilidad: me ayudó a relacionarme más. Cuando iba a los convivios llegaba yo con mi instrumento y me pedían que les interpretara algo de José Alfredo Jiménez. En alguna ocasión también me pidieron la Bamba”.

“Nuestras compañeras nos pedían comida mexicana, que conseguíamos en un barrio chino. Para preparar la salsa comprábamos el chile jalapeño en el equivalente a 90 pesos mexicanos. Era muy curioso que nos preguntaran si comíamos la tortilla sola con chile. De la comida argentina lo que más me gustó fueron las empanadas de carne”.

Sergio Coronado, al igual que su compañero, emprendió este viaje deseando conocer otra cultura, elevar el nivel de su currículum y demostrarse capaz de afrontar el reto de estudiar en el extranjero. Hoy, gracias a la UAT, ha podido lograr esos tres objetivos.