Enrique Jonguitud
El mezclar el consumo desmedido de alcohol con el volante, provocó que el policía estatal Silvestre Pequeño Castañeda quedara paralítico desde el 2008, y aunque actualmente continúa activo en labores de oficina, participa en eventos para dar testimonio de su caso y llamar a los jóvenes a no manejar en estado de ebriedad.
Pequeño Castañeda vio truncada parte de su carrera como policía estatal al perder la movilidad de ambas piernas a los 28 años de edad, luego de que el 12 de julio del 2008, él junto con otro amigo en estado de ebriedad tripulaban un auto en la carretera a Matamoros, sufriendo un fatal accidente.
“Tuve un accidente al subirme en un auto en estado inconveniente en compañía de otra persona” relató al explicar que aunque él no manejaba, ambos tripulantes del vehículo se encontraban borrachos al momento del percance.
“Íbamos a chocar de frente contra un tráiler nada más que el compañero que manejaba no alcanzó a reaccionar por lo mismo del estado de ebriedad en el que iba y provocó que nos volcáramos, fue a la una de la mañana”, recordó.
También sostuvo que tras recibir atención de emergencia tras el accidente, “El doctor me detectó una lesión medular la cual me mantiene postrado a esta silla de ruedas”.
Por eso reiteró su llamado con el objetivo de que la población en general, pero sobre todo los jóvenes eviten repetir su experiencia, “Yo les aconsejo a los jóvenes que lo piensen dos o tres veces antes de subirse a un vehículo en estado inconveniente, y que miren en mí dan las consecuencias de lo que deja el combinar el alcohol con el volante”.
