Una de las primeras decisiones al diseñar una red empresarial es el medio de transmisión. ¿Cobre o fibra óptica? La respuesta corta es que casi nunca se trata de elegir uno solo. Un proyecto de cableado estructurado bien diseñado combina ambos, asignando a cada uno el tramo donde ofrece mayor valor.
Así lo plantea Gustavo García, CEO y Director Comercial de Skyreds, compañía mexicana de infraestructura de comunicaciones. A su juicio, la pregunta correcta no es cuál tecnología es mejor, sino qué distancia hay que cubrir, qué velocidad se requiere y qué equipos se van a conectar.
El cobre en el cableado estructurado: práctico y versátil
El cable de par trenzado, conocido como UTP, sigue siendo el rey del área de trabajo. Es económico, fácil de terminar y compatible con prácticamente cualquier dispositivo.
Ventajas del cobre
- Alimentación PoE: transporta datos y energía por el mismo cable, algo indispensable para cámaras IP, teléfonos y puntos de acceso.
- Costo por nodo accesible: tanto en material como en mano de obra.
- Velocidad suficiente: la categoría 6A soporta 10 Gbps a la distancia completa del enlace.
Sus límites
El estándar fija un máximo de 90 metros para el enlace permanente, 100 metros contando los cordones de parcheo. Además, el cobre es sensible a la interferencia electromagnética, por lo que en ambientes industriales requiere blindaje o rutas alejadas de motores y líneas de potencia.
La fibra óptica en el cableado estructurado: distancia y capacidad
La fibra transmite luz, no electricidad. Eso la hace inmune a la interferencia y capaz de cubrir cientos de metros, o kilómetros en el caso de la fibra monomodo, con anchos de banda muy superiores.
Dónde la fibra es la mejor opción
- En el backbone, es decir, los enlaces que unen pisos, edificios o cuartos de telecomunicaciones.
- En campus, parques industriales y naves de gran extensión.
- En centros de datos, donde los enlaces entre equipos demandan 25, 40 o 100 Gbps.
- En zonas con ruido eléctrico intenso.
Lo que hay que considerar
Los equipos activos con puertos ópticos y los transceptores elevan el costo, y la fibra no transporta energía, por lo que no sustituye al cobre para alimentar dispositivos.
La combinación que recomienda el especialista
García describe el esquema que más se repite en los proyectos actuales: fibra óptica en la columna vertebral de la red y cobre categoría 6 o 6A hacia los usuarios. De esta forma, el tráfico concentrado viaja por un medio de gran capacidad, mientras que cada escritorio, cámara o antena recibe datos y energía por un solo cable.
Casos donde la fibra llega más lejos
En hospitales, hoteles o plantas donde las distancias rebasan los 90 metros, cada vez es más común llevar fibra hasta gabinetes intermedios o incluso hasta el área de trabajo. El directivo considera que esta tendencia crecerá conforme bajen los precios de los equipos ópticos.
Criterios para decidir sin equivocarse
Antes de comprar un solo metro de cable conviene responder cuatro preguntas: qué distancias hay entre los puntos a conectar, qué velocidad necesitará la empresa en diez años, cuántos dispositivos requieren PoE y qué tan agresivo es el entorno eléctrico. Con esos datos, un diseñador certificado puede proponer la mezcla adecuada.
Elegir por precio o por costumbre suele salir caro. La infraestructura física es la parte de la red que más tarda en renovarse; acertar en el medio desde el inicio evita rehacer la obra cuando el negocio pida más capacidad.