Según el licenciado Alber­to Woolrich, quien pres­ta sus servicios profesio­nales a la familia Aguilera, 50 inmuebles que compró Juan Gabriel están a punto de ser re­cuperados, mediante la inves­tigación sobre quienes están usurpando el nombre de Alber­to Aguilera como dueños. La actuación legal está muy avan­zada y en unos 6 meses ten­drán los resultados respecto a quiénes se han adjudicado las casas y en qué condiciones es­tán éstas, tanto física como ca­tastral y fiscalmente.

Woolrich comentó que an­tes que termine este año se em­prenderá acción judicial con­tra los amigos de Juan Gabriel que abusaron de su confianza y que mientras El Divo trabajaba casi dos o tres veces a la sema­na, ellos aprovechaban las dis­tracciones del dueño y ponían las escrituras a sus nombres, como la casa de Juanga en Ciu­dad Juárez, que aparece a nom­bre de la señora Silvia Urquidi, amiga de Alberto, y que el can­tante se la dio en comodato pa­ra ocultar valores y justificar su irregularidad con el fisco.

El lector se preguntará: ¿por qué Juan Gabriel cedía las ca­sas en comodato a sus ami­gos? Por problemas con Ha­cienda, que le reclamaba cerca de $100 millones de pesos por impuestos, y lo único que se le ocurrió al cantante fue desha­cerse de inmuebles para no ha­cer más grande el problema con Hacienda, y para ello recurrió a prestanombres.

Volviendo a la casa de Ciu­dad Juárez, Silvia Urquidi ase­gura que le pertenece porque ella la compró, pero Woolrich dice que es la primera eviden­cia con la que demostrará los fraudes que se han cometi­do por la generosidad del can­tante, que nunca pensó que sus amigos lo traicionarían.