El esfuerzo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) comienza a rendir frutos en la atención del gusano barrenador del ganado, mediante una estrategia que combina conocimiento científico, trabajo de campo y coordinación institucional con el Gobierno de Tamaulipas, autoridades federales y productores pecuarios.
Bajo el rectorado de Dámaso Anaya Alvarado, la UAT incorporó brigadas universitarias integradas por estudiantes y docentes, inicialmente con 40 jóvenes y cuatro profesores, para apoyar recorridos, vigilancia, capacitación y acciones sanitarias en municipios prioritarios.
Estas actividades se desarrollan en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura, SENASICA, OIRSA y organizaciones ganaderas.
La participación universitaria representa una aportación concreta de la academia a un problema que trasciende al sector ganadero.
Las brigadas apoyan la detección temprana, orientación a productores, vigilancia mediante trampas y atención veterinaria, mientras investigadores de la UAT exploran alternativas para conocer mejor el comportamiento de la mosca transmisora.
También se han incorporado herramientas tecnológicas, incluyendo drones para realizar aplicaciones focalizadas y evaluar mecanismos de control.
Este esfuerzo se complementa con la estrategia encabezada por el gobernador Américo Villarreal Anaya, quien desde el inicio de la contingencia instruyó reforzar la coordinación con el Gobierno de México.
Para 2026, su administración destinó 15 millones de pesos específicamente a las acciones contra el gusano barrenador, además de recursos para sanidad animal, mejoramiento genético y extensionismo pecuario.
Entre las medidas estatales se encuentran el barrido sanitario, brigadas y volantas de vigilancia, aplicación de tratamientos en zonas focales y perifocales, revisión de animales y fortalecimiento de los puntos de inspección para controlar la movilización del ganado. El Gobierno estatal también mantiene coordinación con SENASICA, OIRSA y organismos binacionales especializados.
Otro componente relevante es la estrategia preventiva dirigida a becerros recién nacidos, debido a que una proporción importante de los casos se ha localizado en los ombligos. Por ello, la capacitación a productores para la correcta atención de heridas y ombligos constituye una primera línea de defensa sanitaria.
La Federación, por su parte, ha reforzado el control de movilización, las brigadas de campo, la capacitación, las trampas y la liberación de moscas estériles. En Tamaulipas también se puso en marcha esta estrategia de control biológico.
El resultado más importante de esta alianza es construir una capacidad permanente de prevención.
UAT, Gobierno estatal, Federación y productores pueden convertir la contingencia en una oportunidad para fortalecer la investigación aplicada, profesionalizar la vigilancia epidemiológica y proteger el patrimonio pecuario.
La lucha contra el gusano barrenador demuestra que cuando la ciencia universitaria se vincula con políticas públicas y conocimiento de campo, Tamaulipas incrementa su capacidad para responder a riesgos sanitarios y preservar la productividad, comercialización y futuro de su ganadería.