Desde el primero de enero del año que iniciamos ha ido creciendo tanto la inconformidad ciudadana como las ideas sobre la manera de evadir el registro forzoso que el ejecutivo federal quiere hacer de los teléfonos celulares y por tanto perder el mexicano la secrecía constitucional que tenemos sobre la confidencialidad de los datos personales que ahora nos exigen.
Si bien el límite para «el registro a huevo» es a finales de junio de 2026, la realidad nos indica otros caminos alternos siempre que queramos conservar el relativo privilegio de proteger nuestra información como individuos; información que antes sólo era posible obtenerla ante los requerimientos legales de un juez.
Ahora sí estamos viendo la utilidad que las redes sociales tienen para influir en la toma de decisiones ante un problema que aqueja a la respectiva comunidad.
No menos de cinco videos he analizado sobre las sugerencias de cómo evadir el registro forzado que quiere el gobierno federal sobre nuestros teléfonos celulares y por tanto sembrando el terreno para un espionaje directo e ineludible. Los datos personales tan amplios y detallados que se exigen nos lleva a fundadas sospechas de que PODRÍAN usarse para fines de espionaje político-judicial.
Las sugerencias de los usuarios de la redes sociales van desde comprar un celular en los EUA y desde luego pagar el servicio en dólares (la ley sólo aplica en nuestro país), hasta clonar chips según nos sugieren expertos; todo ello para NO REGISTRAR en el país tu teléfono celular y así conservar la confidencialidad de la correspondiente información personal; fuese que el gobierno mismo la quiera usar para espiarte políticamente o exponerla a que la usen los pillos con la ayuda del gobierno.
No tengo dudas de que andando los días y las semanas aumentarán las propuestas ingeniosas para EVADIR los mexicanos el registro de sus teléfonos celulares ante el gobierno; así como seguirán apareciendo serias deficiencias en su implementación a menos de 15 días de iniciado.
Aún suponiendo, sin conceder, que el gobierno tiene razón cuando argumenta que la disposición de marras es para «proteger y garantizar la seguridad de los mexicanos», en la práctica cotidiana pareciera exactamente lo contrario: exponer y exhibir toda acción personal y confidencial del mexicano.
Sin el ánimo de ser el abogado «Contreras», o sea el que le da la contra a todo lo que hace el gobierno, pero me parece que en el tema de hoy finalmente tendrán que buscar otro mecanismo para espiar estrechamente al ciudadano.
Dudo que al llegar al día último de junio de 2026, es decir terminado el plazo legal para registrar en su nueva modalidad los teléfonos celulares, los ánimos del mexicano bajen de tono por tanto veo que el fracaso del proyecto está garantizado.
El autor del proyecto no se salva de una pedorriza presidencial.