La calle tiene eso de pasajero y autobús al mismo tiempo. El viento hace reír a la sombra del framboyán y el viejo, viejo que mira y mira la pantalla de la televisión de bulbos, se pregunta cómo pasaron los años.

Dibujo las casas de afuera, las antiguas construcciones que se detienen con una raya, me late el sol, este es el camino que lleva a otro cuerpo, a las demás voces, al resto que guarda silencio.

Vuelvo en la “U” de un semáforo, atravesado en los cruceros. Un día salto de un lado a otro , otro día enciendo un cerillo para apagar un cigarro. Estoy ahora en el humo espeso del estómago.

En las hierbas, como pájaros extraviados los ojos me encuentran. En alguna parte de mi ser el alma es como la lluvia. Pero pensar en esta hora, como un presentimiento que pasa por la calle, abrochar unas agujetas, pensar en el carro de viento escuchando los pasos, es calle.

Como luces que se apagan hay calles que se cierran. Adentro el silencio amontonado se tiende a un costado de la banqueta donde no pasan carros. En silencio sin embargo sale deambulando el insomnio y camina calle abajo sin explicación alguna en la misteriosa noche.

Ahí está la vida y el olvido escondido. Se olvidó el poema y el origen de la palabra, en la calle suceden cosas mientras nadie la mira. Las cámaras de video caseras registran dos gatos y un perro desconocido.

La calle distraída no ve los ojos que le miran, ve al niño brincando en el charco sus tenis nuevos, ve la rondana en el suelo, el sudor de la frente del obrero, ve lo que no quiere ver, el libre estacionamiento, la instalación de un cable, ve el río de gente, dos chavos agarrándose a trancasos.

La calle vio el incendio, cómo empezó y toda la cosa. Vio cuando llegó el señor y la hora que crecía en el reloj del vato. Vio la última escena, el lado amable del barrio mascando fierro.

Del pavimento vuelan las palomas como si de ahí brotaran. Son nubes de círculos como drones vigilando los tejados agujerados. Soy el perro perfecto de la antigua fotografía junto a un costal de papas. Soy el protagonista de todas las películas, de todos los chismes del barrio y de los pleitos a puras mentadas de máuser y mujeres de alcurnia agarradas del chongo por el «querreque» de la Itálica.

La realidad es un pájaro que si lo vuelves a buscar no está, no existe. La realidad en su lugar no existe. Existe el pasado parcial y quien lo describe en el momento. Veo que ahora en ese lugar sembraron un cedro huasteco y un árbol de maguacatas. Son los únicos que aguantan las pedradas.

«Compadre, a media noche sale la llorona buscando a sus hijos en el río San Marcos, dice la gente, debes creer». En Victoria el mundo es un mundo desconocido, un pedazo de tierra, el mundo me tiene así como usted puede ver. Salgo a la calle o entro en ella, voy por la calle desvelado como el Bobby Pulido. Caigo y no caigo, hago un ocho perfecto, cruzo la calle, aterrizo en el suelo, ebrio, escucho cantar un bolero, algo así como para un bailongo donde no más los recuerdos quedan.

Comedia barata, a media calle se escucha el alarido del aire, un silbido de vendedor de nopales, un chiquillo llorando, al fondo el día se avienta un clavado rumbo a la tarde aburrida. La señora cierra el portón de fierro y no ve a nadie nadar en el aire, pasar zumbando, hacer un hoyo, poner un cuatro, preguntar la hora innecesaria.

Si no me ven es que salí a pastorear un marrano, a patear un bote, a tirar el último penalti fallado a propósito, salí a colgarme de un alambre de púas, fui a buscar una vaca, salí sin saber si salí o me metieron. La calle es un paso peatonal de un largo puente: al otro lado hay otro puente igual mirando el imposible regreso.

TENGO OTROS DATOS

RINDE AVA EL CUARTO INFORME DE SU GOBIERNO

El gobernador de Tamaulipas Américo Villarreal Anaya rindió el informe del cuarto año de su gobierno en el Centro Cultural Tamaulipas de cd victoria.

Luego de una gira que lo llevó a los 43 municipios del Estado, el gobernador constató los logros de su gobierno en el contexto amplio de los municipios.

En los resultados más importantes se encuentran las obras de infraestructura que están a simple vista, cuyos alcances no tienen precedentes en la entidad.

Es justo reconocer que en el tiempo de la transformación de la vida nacional Tamaulipas ocupa uno de los primeros lugares al lado de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

HASTA LUEGO