Se han ido todos. Solo queda el escritor con un escritorio y una pluma. Puedo verlo como desde una cámara escondida, por lo que asume su soledad ignorando que alguien lo observa.
La tecnología huyó de alguna manera. El escritor ha visto lo mismo desde entonces, no hay cambios y Ia claridad de su cerebro no extraña los bits, ni el parpadeo imperceptible de una pantalla. Comienza su magia.
Un hombre así como él, sigue siendo un hombre, incluso más, pues nada de lo suyo puede sustituirlo en este momentos, es su cerebro y el, su pensamiento y sus sueños, sus regazones y los soliloquios de la locura.
Creo que si cierro los ojos podré verlo como desde un espejo, como un reflejo podría verlo a uno, podría ser yo mismo. No sé. El misterio estriba en no enterarse, en seguir siendo ese que uno puede observar en otra parte haciendo lo que hace. Amarrando el nudo de costumbre.
Sobre el llano de la mirada veo el liso escritorio, el brillo acumulado en la luz y el silencio. El escritor baja la mirada y a veces la eleva en busca de un recuerdo y de un milagro.
En el piso pulido y amarillento, una sombra hace lo propio. Busca refugio. Es un animalejo controlado desde el planeta, un satélite que no aprendió a desprender su entelequia ni su existencia, nació en el lado oscuro del cuerpo.
El hombre, ese que se describe, hace un dibujo en el cuerpo, su movimiento a través del dibujo se arrastra por el piso.
Adentro, el cerebro comienza a ser plural y en lugar de ser él, el único, comenzamos a ser nosotros. Entonces no estamos solos, podríamos hablarnos de tú, al menos ser amables, sin exagerar para que sea sincero y no parezca un insulto.
Estoy conmigo mismo y ambos podemos vernos como desde una foto en el Facebook, como desde una cámara escondida, en flagrancia, cuando sin que me miren hago lo que me da la gana.
Me enfoco en ambos. Puedo cuidarnos en mi lugar favorito, en el extremo, en la esquina, en la periferia donde nadie busca. Puedo protegerme de las preguntas innecesarias que se acostumbran preguntando mi nombre y qué es eso de que como quiera Juan te llamas, para decirme luego: cuídate Juan que por ahí te andan buscando. ¿Qué es eso?
Es un mundo. Negarlo ocuparía un espacio y por eso sobrevive, tiene que ser de alguna manera, tiene que mover un dedo fingiendo un teclado, un punto, un dedo índice que se refiera al planeta, al ser humano. Pero desvarío y en eso se nos va la vida.
En el lodo es igual que aquí a la intemperie bajo techo, el silencio ronda los cabellos y juega con los hilos. Ese lugar está poblado de misterios y es una civilización extraña el mundo abajo de ellos.
Mientras yo. El otro. Ensayo un precipicio, una piedra arrojada, corro por la calle, me persigue un perro, me arrastro y la sed es conmigo, venido a mi el hambre, la calle, el palacio y los lujos del regreso.
Me rasco con el estropajo del baño, creo estar loco, es eso, ojalá estuviese seguro, ya era hora de la realidad de los pies y las manos poniéndose de acuerdo para hacer un espacio de tiempo, para poner tierra de por medio en medio de esta guerra.
Puedo correr con mi amigo que hace clic en una aplicación imaginaria. Cien coches virtuales pueden llevarme como un Didi a uno y otro lado de mi maravillosa locura.
Soy brutalmente cierto, acabo de romper el espejo. No pasa nada, no paso yo, no pasa el reflejo, solo estoy solo y supongo que estoy loco, aunque eso no me corresponda a mi decirlo, eso es todo.
Como desde el mismo sueño, veo que el escritor se ha esfumado en la niebla, comienzo a volver en mi. Vuelvo al principio, me lavo la cara imaginaria, el agua escurre indefensa, la sal trae el mar muerto desde el Sahara. Apago la luz y salgo de mi como quien sale de un cuarto.
TENGO OTROS DATOS

INSTALA SECTOR SALUD COMITÉ ESTATAL DE CALIDAD EN SALUD PARA GARANTIZAR UN TRATO DIGNO Y HUMANITARIO
Para unificar los criterios técnicos y operativos en las unidades médicas de la entidad, centrado en la atención y el bienestar del paciente, se llevó a cabo la instalación y primera sesión ordinaria del Comité Estatal de Calidad en Salud (CECAS), en donde se destacó el tema del “Decálogo de Derechos y Obligaciones de Pacientes y Profesionales de la Salud”.
Con la representación del secretario de Salud, Ricardo Gerardo Guerrero Morales, el titular de la secretaría particular, Ángel Delfino Gómez Lizárraga, tomó protesta a los integrantes de este órgano colegiado, quienes tienen el compromiso de garantizar que los profesionales de la salud otorguen un trato digno, con calidez y sentido humanitario.
“Como miembros estratégicos que conformamos este Comité para reforzar la calidad en la atención de los pacientes, reafirmamos que la calidad no es únicamente un requisito técnico ni un trámite administrativo; la calidad es el principal rector y la columna vertebral de nuestro sistema sanitario”, destacó Gómez Lizárraga durante la sesión.
HASTA LUEGO