Hará unas cinco semanas me encontré en el café El Mostachón (adjunto a la gasolinera Arce) de Ciudad Victoria, con Alejandro Martínez Villarreal, para sus amigos «El Bolillo» y que fue secretario particular de Rodolfo Torre Cantú, acompañado de un joven alto, moreno claro y mas bien delgado, que me presentó como hijo del finado doctor Torre Cantú.
Les manifesté mi sorpresa (y ambos se rieron) porque según les dije la última vez que vi al junior era un adolescente gordito, muy serio y mas bien retraído; pero hace 16 años exactos de eso.
Platicamos un par de minutos y me manifiesta estar de regreso en la ciudad capital y que planea emprender nuevos proyectos; no me quedó claro si serían proyectos de tipo empresarial o de tipo político.
Viene al caso esta introducción porque comienzo a detectar que de manera sutil se introduce Rodolfo junior al terreno político-electoral.
Primero fueron comentarios aislados de editorialistas locales, luego una nota informativa donde se refieren políticamente a Torre de la Garza, para concluir hoy con un editorial donde claramente lo mencionan como posible candidato a diputado local de Mayoría Relativa, por uno de los dos distritos con cabecera en la capital de Tamaulipas, para el 2027.
Es muy probable que varios partidos políticos pudieran estar interesados en postular a Rodolfo junior; posee capital (político, económico y además pedigree) y sería una alternativa para experimentar con jóvenes valores.
Siendo la entrante primera semana del mes de septiembre cuando inicie el proceso electoral constitucional concurrente 2026-2027, no estamos hablando de madrugar sino antes al contrario pues muchos aspirantes se mueven desde hace meses.
Veremos si Rodolfo Torre de la Garza heredó las cualidades políticas de su padre, su sensibilidad para distinguir a los amigos sólo interesados en el dinero y fama, de los amigos que pueden ser de utilidad en su proyecto, suponiendo que en efecto aspire a una carrera política en su tierra.
Comenzó bien Rodolfo porque su acompañante, Alejandro Martínez Villarreal «El Bolillo», es un sobreviviente que hará todo por ayudar al hijo de su gran amigo y jefe, el finado Torre Cantú.
Pero la vida no es color de rosa; tampoco tengo dudas de que necesita Rodolfo Torre de la Garza una piel dura porque hasta políticos que fueron amigos de su padre, no tendrán titubeos para «madrearlo» si se les atraviesa en el camino.