El aguacate, un fruto al que los misioneros españoles en Mesoamérica llegaron a prohibir en tiempos de vigilia por considerarlo casi carne y hasta lo catalogaron como peligroso alimento afrodisíaco, hoy en día es muy empleado en millones de hogares en el mundo.

Se trata de un fruto que gracias a sus valores nutricionales y su aporte de grasas saludables, es considerado como un superalimento. En el portal Voz Populi aseguran que el aguacate posee gran cantidad de minerales, como el potasio y el magnesio, y vitaminas, como la vitamina E, C y B6.

“Un aguacate de peso pedio (200 gramos) aporta el 33 por ciento de las ingestas recomendadas de vitamina B6 para un hombre de 20 a 39 años con actividad física moderada y un 38 por ciento en el caso de la mujer con las mismas características”, señala la Fundación Española de la Nutrición sobre este fruto.

Además, en el portal AARP destacan que el consumo de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como el aceite de olivo, el aguacate y el salmón, bajan la cantidad de grasa en el hígado.

Así mismo, resaltan que cuando existe un hígado graso, bajar de peso resulta fundamental.

“Está demostrado que una disminución del 10 % de tu peso corporal puede reducir hasta en un grado tu esteatosis hepática”, agregan en el portal citado anteriormente.

A propósito, el batido de aguacate también es, según los expertos, una bebida que sirve para adelgazar y por ende reducir la cintura en pocos días.

Sin embargo, para poder disfrutarlo, los expertos en cocina recomiendan saber escogerlo, descubrir si los ácidos favorecen o no, conocer los secretos de la oxidación de su pulpa, así como tener en cuenta los tiempos de consumo.

A continuación, los errores más comunes al momento de elegir los aguacates y cocinarlos:

Consumirlo muy verde: si se compra un aguacate muy verde y se come enseguida, no tiene gusto de nada, está duro y hasta puede resultar indigesto. No obstante, no siempre se puede acertar en encontrar aguacates en el punto exacto de maduración, por tanto es buena idea adquirirlo un poco verde y esperar a que alcance el punto ideal de cremosidad. Para ello aconsejan dejar encima de la mesa o envolverlo en periódicos e incluso colocarlo sobre el horno para que la temperatura acelere la maduración.

Tampoco es recomendable dejar el aguacate dentro de la nevera, teniendo en cuenta que se pone negro y por ende no madura. Cuando este fruto ya está un poco blandito, con un tono de piel más oscuro, ya estará en su punto.

Comprarlo demasiado maduro: Para los expertos en cocina, es peor comprar un aguacate muy maduro y blando que uno verde, que en últimas puede madurar. Explican que si al ir al supermercado el cliente ve un aguacate marrón, casi negro, puede que lleve mucho tiempo en la tienda y que lo ideal es comer este fruto cuando empieza a oscurecer la cáscara, ya que es cuando está mantecoso y rico.

Además, si al aguacate se le cae el ‘rabito’ es posible que sea también porque ha envejecido. Si se lo retira el comprador, el tono que debe tener es mantequilloso, puesto que si se ve oscuro, es mala señal.

Así mismo, al tocarse ligeramente su textura esta debe ser un poco blanda. Nunca hay que apretarlos con fuerza para comprobar si están verdes porque se le pueden provocar moratones irreversibles.