La hipertensión es una enfermedad silenciosa que puede causar diversas afecciones en el corazón. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que este padecimiento se presenta cuando la presión de la sangre en los vasos sanguíneos es demasiado alta.

La mayoría de las veces no causa síntomas y la única forma de detectarla es tomarse la tensión arterial de manera frecuente. Los expertos aseguran que el riesgo de hipertensión puede aumentar en estos casos:

  • Edad avanzada
  • Causas genéticas
  • Sobrepeso u obesidad
  • Falta de actividad física
  • Comer con mucha sal
  • Beber demasiado alcohol

Hay cambios de hábitos, como tomar alimentos más saludables, dejar de fumar y practicar más actividad física, que pueden ayudar a reducir la tensión arterial, aunque algunas personas pueden necesitar medicamentos, precisa la OMS.

De la tensión arterial se dan dos valores: el primero es la sistólica y corresponde al momento en que el corazón se contrae o late; el segundo es la tensión diastólica, que representa la presión ejercida sobre los vasos cuando el mencionado órgano se relaja entre un latido y otro.

Para establecer el diagnóstico de hipertensión se han de tomar mediciones dos días distintos y en ambas lecturas la tensión sistólica ha de ser superior o igual a 140 mmHg y la diastólica superior o igual a 90 mmHg.

Para controlar la presión arterial es determinante prestar atención a la dieta, pues el consumo de algunos alimentos puede incidir de manera negativa. Estos son algunos de ellos.

Sal

El instituto de investigación Mayo Clinic indica que el exceso de sal en el cuerpo puede provocar la retención de líquidos, lo que aumenta la presión arterial. Esto se debe a cómo esta sustancia afecta al equilibrio de los fluidos en la sangre.

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda no consumir más de 2.300 miligramos de sodio, el equivalente a una cucharadita de sal, cada día. La mayor parte del sodio en la alimentación proviene de los alimentos envasados y procesados, y no de lo que se añade en la mesa.

Azúcar

El azúcar puede aumentar la presión arterial de varias maneras, según el portal Healthline. Los análisis indican que esta sustancia, especialmente las bebidas azucaradas, contribuyen al aumento de peso en adultos y niños. El sobrepeso y la obesidad incrementan las posibilidades de padecer hipertensión arterial.

Este sitio web refiere un estudio realizado en 2019 con mujeres hipertensas, el cual concluyó que la disminución del azúcar en 2.3 cucharaditas produciría un descenso de 8,4 mm Hg en la presión arterial sistólica y de 3.7 mm Hg en la diastólica.

Bebidas alcohólicas

La ingesta de bebidas alcohólicas como vino, cerveza y otros licores estimula el sistema nervioso simpático y la frecuencia cardíaca, lo que hace subir la tensión arterial, revela una investigación publicada en la revista Plos Medicine.

Otros alimentos que deben evitarse o restringirse, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, son los siguientes:

  • Salsas artificiales.
  • Carnes procesadas.
  • Alimentos lácteos enteros.
  • Carnes grasosas.

Prevención

Para prevenir el desarrollo de esta enfermedad hay cambios que pueden implementarse y estos son algunos de ellos, según la OMS.

  • Comer más frutas y hortalizas.
  • Pasar menos tiempo sentado.
  • Hacer actividad física, ya sea caminar, correr, nadar, bailar o actividades para ganar fuerza, como levantar pesas.
  • Perder peso si se tiene obesidad o sobrepeso.
  • Tomar los medicamentos que prescriba el profesional de la salud.
  • Acudir a las visitas previstas con el profesional de la salud.

Al reducir la hipertensión se previenen afecciones como los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y otros problemas de salud. Estos son otros consejos a tener en cuenta:

  • Reducir y gestionar el estrés.
  • Medir periódicamente la tensión arterial.
  • Tratar la tensión arterial elevada.
  • Tratar otros trastornos que se puedan presentar y derivar en hipertensión.