Las nuevas autorizaciones son para vacunas actualizadas de Moderna y Pfizer que protegen de un tipo de la variante ómicron. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) concluyó que los beneficios de las vacunas superan los riesgos para quienes tienen más de seis meses de edad.

“La vacunación sigue siendo clave para la salud pública y la protección permanente contra las graves consecuencias del covid-19, incluyendo la hospitalización y la muerte”, declaró Peter Marks, alto funcionario de la FDA.

En sendos comunicados, las empresas afirmaron que esperan que sus vacunas estén disponibles en farmacias y clínicas en los próximos días. Un panel convocado por los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) se reunirá el martes (12 de septiembre) para ofrecer recomendaciones clínicas sobre quién debe recibir las vacunas actualizadas.

Sin embargo, el gobierno del presidente Joe Biden ha insistido en aplicar anualmente dosis de refuerzo de la vacuna y se espera que los CDC tomen ese rumbo.

Es relevante destacar que la política de administrar refuerzos de vacunas contra el covid-19 en Estados Unidos contrasta con la estrategia predominante en gran parte de Europa. En la mayoría de los países europeos, se suelen recomendar los refuerzos principalmente a adultos mayores o a personas con un mayor riesgo debido a enfermedades subyacentes.

Ejemplos notables de esta aproximación se encuentran en el Reino Unido, Francia y Alemania, donde se prioriza la protección de los grupos más vulnerables. Es importante tener en cuenta que las vacunas actualizadas de Moderna y Pfizer están diseñadas para abordar la variante XBB.1.5, que en gran medida ya ha disminuido su presencia en Estados Unidos.

Sin embargo, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), estas vacunas actualizadas siguen siendo eficaces frente a cepas más recientes como EG.5 y BA.2.86, lo que respalda la decisión de continuar con la administración de refuerzos para mantener una protección adecuada contra variantes emergentes.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Estados Unidos cesaron el estado de emergencia de salud pública en mayo, los estadounidenses deberían poder seguir recibiendo las nuevas vacunas gratuitamente a través de seguros privados y programas subvencionados por el gobierno.

¿Para quién las vacunas?

Los especialistas tienen opiniones encontradas sobre quiénes deben recibir las nuevas inyecciones. “Creo que es mejor que todos los estadounidenses reciban un refuerzo de covid este otoño” boreal, dijo a la AFP Ashish Jha, quien fungió como coordinador de la respuesta al covid en la Casa Blanca.

“Las personas de mayor riesgo serán las más beneficiadas, pero incluso los individuos de menor riesgo obtienen mejores resultados si se vacunan”. Otros, sin embargo, preferirían que Estados Unidos aplicara una estrategia más selectiva.

“Creo que los refuerzos deberían administrarse solo a determinados grupos de riesgo (como las personas mayores), por cuanto un enfoque único para todos puede disminuir la confianza en la sanidad pública”, afirmó Monica Gandhi, de la Universidad de California, en San Francisco.

Es esencial destacar que tanto las vacunas desarrolladas por Pfizer como las de Moderna representan avances significativos en la lucha contra el COVID-19, ya que se basan en la innovadora tecnología del ARNm. No obstante, como ocurre con cualquier intervención médica, también conllevan ciertos riesgos poco frecuentes, como la inflamación cardíaca, que parece ser más prominente en hombres jóvenes.

Estos eventos adversos, aunque infrecuentes, subrayan la importancia de la vigilancia continua de la seguridad de las vacunas y la necesidad de una comunicación transparente sobre los riesgos y beneficios. El COVID-19, por su parte, ha tenido un impacto devastador a nivel mundial, cobrándose la vida de aproximadamente 7 millones de personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).