Si al tomar leche o consumir algunos productos lácteos sufres inflamación estomacal, gases y otros malestares gastrointestinales, podrías ser intolerante a la lactosa. Aquí te decimos cuáles son las principales señales de esta común afección.

Signos y síntomas de intolerancia a la lactosa

Los signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen comenzar entre 30 minutos y dos horas después de comer o beber alimentos que contienen lactosa. Algunos de ellos son:

  • Diarrea
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Cólicos estomacales
  • Distención abdominal
  • Gases
  • Gruñidos o ruidos estomacales

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es cuando una persona no puede digerir el azúcar, es decir la lactosa, que contiene la leche, causándole diarrea, gases e hinchazón después de ingerir productos lácteos, asegura la Clínica Mayo de los Estados Unidos.

La lactosa que no se digiere pasa al colon. Las bacterias en el colon descomponen la lactosa y crean fluidos y gases. En algunas personas, estos fluidos y gases adicionales causan síntomas de intolerancia a la lactosa, indica el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

Si bien, esta afección, que también se llama absorción insuficiente de la lactosa, no suele causar grandes problemas, los síntomas pueden ser molestos.

Además, no tener leche y otros productos lácteos en la dieta puede llevar a una carencia de calcio, vitamina D, riboflavina y proteína.

  • Una persona necesita de mil a mil 500 mg de calcio cada día, dependiendo de la edad y sexo. Algunas medidas a tomar para obtener más calcio en la dieta son: tomar suplementos, alimentos ricos en calcio, beber jugo de naranja.

Los NIDDK destacan que la intolerancia a la lactosa y las alergias a la leche son afecciones diferentes con causas diferentes, ya que mientras que la causa de la intolerancia a la lactosa son los problemas para digerir la lactosa, la causa de las alergias a la leche es la respuesta del sistema inmunológico a una o más proteínas que contienen la leche y los productos lácteos.

La alergia a la leche aparece con mayor frecuencia en el primer año de vida y la intolerancia a la lactosa generalmente aparece más tarde. Aunque la intolerancia a la lactosa puede causar síntomas incómodos, una reacción alérgica grave a la leche puede poner en peligro la vida.

¿Qué causa la intolerancia a la lactosa?

Generalmente, los expertos aseguran que la intolerancia a la lactosa se debe a la escasez de una enzima que se produce en el intestino delgado, llamada lactasa.

Si una persona tiene niveles bajos de lactasa, aun así, puede ser capaz de digerir productos lácteos. Sin embargo, si los niveles son muy bajos, se produce la intolerancia a la lactosa, y los síntomas comenzarán a aparecer después de ingerir productos lácteos.

  • La mayoría de las personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden vivir con esta afección sin tener que renunciar a todos los productos lácteos.

Según especialistas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) afecciones como la lactasa no persistente, lesiones en el intestino delgado, el nacimiento prematuro y el déficit congénito de lactasa pueden causar concentraciones bajas de lactasa en el intestino delgado y por ende malabsorción de lactosa.

¿Quiénes pueden presentar esta afección?

De acuerdo con los NIH, las personas de piel blanca suelen presentar frecuentemente intolerancia a la lactosa después de los cinco años.

Mientras que, en los afrodescendientes el problema puede presentarse desde los 2 años. En el caso de los adultos de origen asiático, africano y nativo americano la intolerancia a la lactosa es muy común, mientras que en las personas de origen europeo es menos común.

En el caso de los bebés nacidos antes de tiempo, es decir prematuros, estos suelen presentar intolerancia a la lactosa, sostienen los NIH.

¿Qué hacer al no tolerar la leche?

Una forma de tratar esta afección es reduciendo la ingesta de productos lácteos que contienen lactosa, ya que según los especialistas de los NIH esto siempre alivia los síntomas, o bien consumir productos bajos en esta enzima, como son:

  • Mantequilla de leche y los quesos (los cuales contienen menos lactosa que la leche)
  • Productos lácteos fermentados, como el yogur
  • Leche de cabra
  • Quesos duros añejados
  • Leche y productos lácteos deslactosados
  • Leche de vaca tratada con lactasa para niños mayores y adultos
  • Fórmulas de soya (soja) para bebés menores de 2 años
  • Leche de soya (soja) o de arroz para niños pequeños.