A partir del nuevo gobierno norteamericano representado por el demócrata Joe Biden, en México se vive un desbordamiento inusitado de «tráfico de migrantes», el cuál se ha interpretado, es el verdadero motor actual de los masivos cruces fronterizos desde el sur de Chiapas, en el río Suchiate, pasando por las tres grandes rutas conocidas, que son las del Golfo, Centro y el Pacífico, con todas sus derivaciones y ramificaciones.

Diariamente encontramos noticias, que caen casas de seguridad principalmente en zonas de la frontera norte, de grandes grupos de transmigrantes centroamericanos, mezclados muchas veces de propios contingentes de migrantes mexicanos, además de haitianos, cubanos y de otros países.

Estos grupos son manipulados y organizados por bandas criminales recurrentes, que operan con fuertes ligas de complicidad con las propias autoridades del Instituto Nacional de Migración, Guardia Nacional, además de transportistas de pasajeros, turismo, e incluso camiones de carga y pipas.

El tráfico de migrantes ilícito se ha convertido en un negocio mortal operado por grupos que buscan lucrar con la decisión de migrar de miles de personas alrededor del planeta sin respeto alguno por sus derechos y su dignidad. Los migrantes objeto de tráfico son vulnerables a la explotación y al abuso, muchas veces sus vidas están en peligro pues viajan en condiciones inhumanas para llegar a su destino.

La Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico de migrantes transnacional cuenta con un Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes, que reconoce la necesidad de abordar el delito con un enfoque amplio e internacional “caracterizado por la cooperación, el intercambio de información y la adopción de otras medidas apropiadas, incluidas las índoles socioeconómica, en los planos nacional, regional e internacional».

La actividad criminalizada en el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes alcanza al traficante, no a los migrantes, y señala la necesidad de brindarles un trato humano, y proteger plenamente sus derechos; además de que reconoce que este delito puede poner en peligro la vida o la seguridad de los migrantes involucrados.

El Artículo 16 del documento de la Convención de las Naciones Unidas, hace un llamado a los Estados para emprender todas las medidas necesarias para preservar y proteger los derechos de las personas que hayan sido objeto de tráfico, en particular, el derecho a la vida y el derecho a no ser sometido a tortura o a otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Como parte de su modus operandi, los traficantes de migrantes deben pagar “cuotas” a otros grupos delictivos que controlan las rutas de tránsito de la migración; con frecuencia, las personas migrantes son entregadas bajo este concepto y obligadas a realizar trabajos forzados, relacionados con explotación sexual, narcomenudeo, robo y extorsión.

En la fronteras de Tamaulipas, Ciudad Juárez Chihuahua, Nogales, Mexicali y Tijuana Baja California, es donde más operan estas bandas criminales y mayores daños ocasionan, haciendo esta actividad, una nueva forma de negocio que ya está superando la propia actividad del narcotráfico.

Este miércoles, la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo en Mexicali, Baja California, a siete integrantes de conocida banda de traficantes de “Los Tamayo”, dedicada al tráfico de indocumentados hacia Estados Unidos. Entre los detenidos se encuentra el líder de la organización Gerardo Tamayo.

Esos traficantes estaban introduciendo masivamente a personas en la zona de Mexicali y Calexico, se solicitó y se obtuvo información de inteligencia por parte del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, respecto a sus contactos y ubicaciones en el interior de ese país, lo cual ha permitido el desmantelamiento de esta banda, indicó la FGR.

Similar a estos hechos registrados ayer en Baja California, en las fronteras de Chihuahua y Tamaulipas operan bandas criminales de tráfico de migrantes.

Se sabe que la región fronteriza de Tamaulipas es considerada como una zona en la que se lleva a cabo la mayor cantidad de paso de migrantes hacia territorio estadounidense.

Según la Policía Fronteriza de Estados Unidos, alrededor de 3 mil migrantes cruzan diariamente al estado de Texas, de los cuales una tercera parte son capturados.