Mientras que la comentocracia mexicana actúa con mucha prudencia analítica-juzgadora, con la esperanza de obtener amplios y profundos favores después del primero de octubre entrante, de la presidenta mexicana electa Claudia Sheinbaum Pardo, al contrario de esa calma chicha, la comentocracia extranjera no tiene reparos en expresarse con mayor soltura sin el temor de cancelar favores del futuro gobierno federal.
Hoy el poderoso diario de los EUA, el Wall Street Journal (WSJ) manifiesta sus dudas del «destete» político entre AMLO y la futura presidenta.
Parece que con mejor vista el diario gringo, observa lo que los analistas nacionales ignoramos; el WSJ plantea que los inversionistas de su país no tienen mucha esperanza de que cambien algunas políticas públicas en el período 2024-2030.
El diario norteamericano, con la misma información política que tenemos los mexicanos de aquí y de allá, no andan con hipocresías y llama a las cosas por su nombre.
Creo que seríamos muy pocos los que dudamos que así como el presidente AMLO llevó de la mano a Claudia hacia la candidatura presidencial de MORENA, que así como no escatimó recursos (de toda índole) para su éxito en la jornada electoral del domingo dos de junio pasado, decimos ante tanto esfuerzo……
¿Tendrá razón el WSJ y el presidente AMLO seguirá gobernando tras bambalinas?. Al menos de que lo intentará, no existe la mínima duda.
Sin embargo con un espíritu demócrata convocamos a que hablen los que sí saben; los historiadores, los antropólogos, los psiquiatras e incluso los Veterinarios egresados de la UAT.
Por nuestra parte los que somos seguidores de la científica creemos que los pizcacheros reporteros e investigadores del WST, están siendo centaveados por Genaro García Luna, Carlos Loret de Mola, ese loco de «Brozo», Carlos Marín y una decenas mas de desequilibrados malos mexicanos.
Deberíamos manifestarnos afuera del diario mal intencionado; demostrarles que con nosotros no se juega; incluso comisionar al camarada Gerardo Fernández Noroña (si acaso ya se le pasó el berrinche, al no ser llamado al gabinete federal) y a los reporteros estrella del diario mexicano «La Jornada», para demostrarles lo que es decir y escribir con la verdad.
Inclusive podemos exigirle a Hermenegildo que nos haga un documental de la manifestación, a cuenta del dinero que «le prestamos».
La realidad simple y llana es que, al menos de un mexicano, vemos imposible censurar a las plumas del WSJ, mucho menos influir en su línea editorial.
Arreglar a Reforma, El Universal, El Financiero, el Economista y periódicos mexicanos similares, ha sido relativamente fácil para la presidencia de AMLO; ya no se diga a las televisoras nacionales, en tanto que sus concesiones están a prueba del ejecutivo federal en turno.
Ante ésta realidad, el presidente AMLO y desde luego su sucesora constitucional, saben que el poderío MUNDIAL de los principales diarios informativos de los EUA, va mas allá de un presidente de algún país latinoamericano, aunque sea su principal socio y vecino.
Es mas, esa vecindad, como está históricamente comprobado, es precisamente la que nos ata con los EUA; la que genera un vigilante proteccionismo (intervencionismo, dicen los mexicanos de «izquierda»); esa vecindad es bendición y maldición de manera simultánea.
Es por tanto fácil de entender el temor de los vecinos por la «influencia tras bambalinas» del aún presidente AMLO sobre su sucesora.