No sé si la gente se divierta, pero el pueblo debería tomar en serio el enorme espectáculo que presenta el escenario previo al voto ciudadano.

En un terreno ya de por sí áspero, debido a los grandes intereses que se manejan a muerte, es difícil olfatear los efectos de los tomas y dacas que se han dado principalmente los dos candidatos que encabezan cada uno por su lado las sutiles encuestas.

La población se divierte en algunos sitios asignados para el caso y sin embargo un viaje al interior de esa gente del barrio nos permite saber el grado de rechazo, ante la situación económica que vive desde que nació. Así nació y murió en medio de una revolución la generación que le antecedió. Todos prometieron un cambio. Y nada cambió. Ser pobres tampoco es una obligación constitucional cabrón.

Sin que le digan, todo el mundo agarra lo que le dan y después van y votan. El hambre juega un papel importante en lo que votas. Las ganas de ser alguien.

No hay una clara percepción sobre la sensibilidad de los jóvenes al votar. Frente a las urnas ellos son unos perfectos desconocidos y muchos niños fueron y hoy tienen 18 años.

Frente a la urna, sin miramientos, alguien puede hacer una obra maestra o regarla bien gacho. Así es esto.

HASTA LUEGO