¿Qué hace el hombre en lo alto de un edificio? Sin considerar el tiempo, hace rato solíamos trepar a un árbol. Nosotros, homo sapiens, contemplando desde lo alto, recolectores de fruto, buscando a la compañera o compañero en el último piso, somos los mismos.

No conformes, hoy en día hay edificios compitiendo por ser el más alto. Creo que eso da estatus, consigue las chicas mas guapas. Pero también convences al mundo de ser mejor si tienes con qué ir más rápido sin levantarte tan temprano, toda vez que a veces se ocupa ir despacio por un vaso de agua, o un lonche al refrigerador más cercano.

En la búsqueda el hombre encontró la sensación de no saber. Sólo sé que no se nada. Entre más me doy cuenta, es más amplio el universo que, por inalcanzable, entre más lo observo más existe.

Nosotros los homo sapiens. Si más nos descubrimos, más nos cubrimos, nos encubrimos, nos vestimos atrás de un biombo y el maquillaje de una sombra cubre hoy el rostro tierno del mundo que fuimos.

Entre más nos vemos más nos escondemos del espejo, adentro de un pantalón, o sólo en soledad nos vernos desnudos.

No abstente comenzó a ser importante la ciudad con más rascacielos. Todos quieren ver la opulencia de Nueva York que de pronto sintió pasos en la azotea de su protuberancia cuando vio el rostro de la millonaria Dubái.

Como en el tiempo de la torre de Babel cuya destrucción debemos a la confusión de lenguas, nosotros, incipientes homos sapiens, no podemos ir lejos por tierra, porque eso para los que compiten no los hace mejores. Y buscamos al que está más alto para ganarle. Y nos entendemos, somos bilingües. Hoy son otras razones las que derrumban las torres.

Pero el hombre come tortas de tamal abajo de los edificios, busca en el bolsillo el último varo y se bebe la última cerveza del desierto. En broma o en serio va contento. Pecho a tierra el hombre camina contento con la morra y es lo mismo, se esconde con ella para hacer el amor y también se esconde de sí mismo.

Los edificios son polvo, las galerías son huecos ocupados con escritorios, minas de oro, documentos valiosos contando la validez económica del planeta. Más que rascar la panza del cielo, los pisos son huéspedes de la niebla confusa.

De pronto, en un edificio, en el auto del año o en la dibujada sonrisa de la cara, el homo sapiens, vulgo ser humano, el hombre es un lobo solitario. Nadie le acompaña cuando nace ni cuando vuelve por donde vino. La nada le espera bajo tierra. En lo que se acostumbra a la humedad de la tierra.

El discurso suele ser breve y escaso de contenido, la forma puede ser un poema o una pequeña novela indescifrable. Conforme avanza la civilización, cada vez menos personas leen novelas. Nos gana lo novedoso, las modas y la rapidez del tiempo, ese cruel invento.

El hombre, discurso vuelto carne, mide casi lo mismo en términos generales y en lo particular del sistema métrico decimal. Ni mejores ni peores, ni buenos ni malos, le hemos agregado elevadores a los edificios, para subir más rápido y también para bajar aterrados.

Los edificios se volvieron inteligentes, espejos, pistas de helipuertos, miradores del mundo, oficinas de los más ricos, discurso de hierro y fuego, ilusiones ópticas del desierto, hoteles maravillosos para pasar la noche y olvidarnos un poco del mundo real y de los árboles.

Aunque la realidad nos dé en la cara en la tarde, en una calle atestada de gente, y con la mano en la bolsa, en el mismo espacio ocupadando por los pantalones- y no tengamos más que dos manos y un par de ojos- es un intempestivo alivio descubrir que seguimos siendo seres humanos y no edificios.

TENGO OTROS DATOS

CONMEMORA GOBIERNO DE TAMAULIPAS LIBERTAD DE EXPRESIÓN

En el marco de la ceremonia de honores a la bandera el gobernador de Tamaulipas Américo Villarreal Anaya, celebró la libertad de expresión recordando las gestas heroicas en las cuales la lucha por las garantías se dio en nuestro país definiendo también la libertad de expresión:

«Como una de las grandes victorias de las ideas y el progreso, y la defensa de valores que buscan la independencia y la libertad».

Y agregó: “Un periodismo que sea precisamente transformador, que eduque, que informe, que contraste posturas, que sea un periodismo a la altura de su tiempo, analítico de las condiciones socioeconómicas y facilitador de la toma de decisiones. Y todo esto es, lógicamente, un periodismo eminentemente libre, concebido y ejercido para la libertad, para alcanzar la justicia y más bienestar”.

HASTA LUEGO