Este martes se cubrió la esperada agenda de visita de la vicepresidenta de Estados Unidos a México, Kamala Harris, con la finalidad principal de tratar la problemática desbocada de emigración de centroamericanos y los propios mexicanos a ese país.

Antes, el lunes, Harris se reunió con el presidente de Guatemala, con la misma agenda de tratar las causales de raíz de la exponencial expulsión de migrantes tanto de ese país, como por el cruce por su territorio de migrantes principalmente desde Honduras y El Salvador, los tres conforman el llamado ‘Triángulo Norte de Centroamérica’.

Con el presidente López Obrador, aún que no se hizo público, obvia afirmar que este problema de expulsión de migrantes, incluyó el aumento de las propias diásporas migratorias de campesinos e integrantes de zonas suburbanas de mexicanos, que también buscan el mal llamado ‘sueño americano’.

A la par de incluir la agenda migratoria, también abordaron temas para resolver problemas de atención y regulación de tratos a trabajadores y salarios para las clases obreras mexicanas, que afectan el buen desempeño de los acuerdos de legislación laboral homologada entre los tres países integrantes del T-MEC.

Otro tema, que no fue muy abordado en los comunicados de prensa de las 6 p.m. por la vicepresidenta Harris, es la operación y abuso de bandas del crimen organizado en el conocido como ‘tráfico y trata de personas’ por la influencia de las mismas para el explosivo y creciente ‘tráfico de migrantes’.

Afirmar por parte de Kamala Harris y Andrés Manuel López Obrador que irán a las ‘causas de raíz’ por las que se dan las grandes expulsiones de migrantes de Honduras, El Salvador, Guatemala, incluso desde México, no se debe olvidar que una ‘tercera causa’ es precisamente la operación multinacional de esas bandas de criminales que son parte del núcleo del problema.

El lunes al cerrar la visita de la agenda de Guatemala, Harris cerró su discurso fuerte, con la frase ‘No Vengan’ al referirse a los emigrantes que dejen de aspirar a llegar a EU. A esa frase en Guatemala, le añadió otra ‘Atacar las Causas Raíz de la emigración’.

Lo anterior, sin negar y olvidar que las causas originales de dichas expulsiones son: la violencia en grandes regiones de Centroamérica, secuestros, hambre, pobreza, la desigualdad, falta de oportunidades laborales y de subsistencia, falta de salud pública, el tráfico de drogas y de personas, entre otras más.

A estas, además se debe insertar una temática central que para los gobiernos de nuestros cuatro países se ha vuelto, con bastante cinismo y oportunismo, a saber, la prioridad que han dado a la recepción exponencialmente multiplicadas de remesas de los migrantes que ya se encuentran laborando legal e ilegalmente en los Estados Unidos.

Debemos reconocer, que el presidente López Obrador, desde hace más de dos años viene jactándose que nuestros paisanos cada mes, desde su toma de posesión de gobierno, vienen rompiendo los récords históricos de envíos y recepción de remesas. Llamando incluso a los braceros y trabajadores de la construcción, restaurantes, turismo, y otros sectores en EU, como los ‘nuevos héroes nacionales’.

Lo mismo pasa con los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, que por ello podemos afirmar, que en el fondo de sus mandatos, están de acuerdo e impulsan de forma implícita las emigraciones que dicen combatir. A esto investigadores de la migración le dan a llamar ‘Países exportadores de pobres’.

Cito al trabajo reciente (1 de junio 2021) de Carlos Heredia, Francisco Suárez Davila y Mauricio de Maria y Campos:

«La política migratoria en el diálogo México- Estados Unidos». En este texto, Mauricio de Maria y Campos, Carlos Heredia y Francisco Suárez Dávila, del grupo México en el Mundo, presentan ideas y propuestas para la agenda migratoria mexicana, una que es más amplia y no se limita a los intereses de Estados Unidos.

[…] El control sobre la frontera sur de Estados Unidos se ha convertido en uno de los retos más difíciles para el gobierno de Joe Biden. Un buen número de demócratas y casi la totalidad de los republicanos coinciden en verlo como un problema crítico que debe tratarse con mayor urgencia.

El nombramiento de la vicepresidenta Kamala Harris para ocuparse de combatir las causas que propician la migración desde los países del Triángulo Norte de Centroamérica es un claro mensaje del interés en responder a esas preocupaciones.

La visita anunciada de Harris para el próximo 7 de junio pondrá a prueba los alcances de la cooperación entre los gobiernos de Biden y López Obrador.

«Para la migración de mexicanos, los elementos a tomar en cuenta son distintos a los que se deben considerar para la migración centroamericana».

Centrar el diálogo con la vicepresidenta en temas relativos a migración y Centroamérica presenta dilemas para la parte mexicana. Lo primero es decidir si son los temas prioritarios en el diálogo con Estados Unidos. Lo segundo es tomar en cuenta que un número creciente de los migrantes que están llegando a Estados Unidos son mexicanos.

Para la migración de mexicanos, los elementos a tomar en cuenta son distintos a los que se deben considerar para la migración centroamericana.

El grupo México en el Mundo presenta dos puntos de vista distintos. Uno para considerar el caso de los migrantes centroamericanos; otro, para el caso de la política migratoria México-Estados Unidos más allá del 2021. La primera sección fue elaborada por Carlos Heredia; la segunda, en conjunto por Francisco Suárez Dávila y el recientemente fallecido Mauricio de Maria y Campos.

Entre las causas de raíz de la migración están una economía depredadora y una crisis de gobernabilidad, donde el Estado ha sido secuestrado por poderes fácticos para provecho de un pequeño puñado de personas. Esto hace que ‘el mejor negocio en Centroamérica sea exportar pobres para que envíen remesas a casa’, en vez de generar valor en sus propias comunidades.

El plan del presidente Biden para fortalecer la seguridad y la prosperidad en colaboración con los pueblos de Centroamérica —hoy coordinado por la vicepresidenta Kamala Harris— debe reconocer que sí hay interlocutores creíbles y confiables en Centroamérica. No pueden, ni deben, sustituir o suplantar a los gobiernos, pero tampoco pueden ser dejados de lado. Es la hora de priorizar acciones con organizaciones populares, movimientos sociales, organismos de la sociedad civil, las iglesias, la academia y las fundaciones privadas, para el acceso a la justicia, la protección de los derechos humanos y la construcción de una cultura de paz.

La migración como elemento que contribuya a la competitividad de América del Norte:

Efectivamente, “la política migratoria se ha colocado en el centro de atención de la relación México-Estados Unidos”. Sin embargo, este enfoque peca de una visión muy limitada, centrada en el interés de Estados Unidos por frenar, controlar, regular movimientos de personas, indocumentados, asilados y niños. Debe buscarse una definición del problema, con una visión más amplia para contribuir a mejorar la competitividad económica de la región y realizar cambios de enfoque en el T-MEC, en línea con nuevos tiempos.

Se está ignorando un cambio fundamental, que ya está ocurriendo en 2021. Derivado de los grandes programas Biden de Rescate de la Economía e Impulso a la Infraestructura, se da el hecho insólito de que la economía de Estados Unidos crecerá 6.5%, por arriba de su tendencia histórica, lo cual se mantendrá en años subsecuentes.

Esto significa “cuellos de botella” de mano de obra, que representarán obstáculos a la producción, aumento de costos laborales y presiones inflacionarios. Ya se aprecia en empleos “estratégicos”, como choferes, empacadores, trabajadores de la salud.

El gobierno de AMLO tendría que formular una estrategia más precisa para promover el desarrollo del sureste mexicano y de los países del Triángulo Norte —que supere los lineamientos de Sembrando Vida— con vistas a definir una posición común que invite a una estrategia conjunta de corto, mediano (cuatro años) y largo plazo (EUA-México-Países del Triángulo Norte).

A guisa de conclusión:

Con este texto, México en el Mundo ofrece ideas y propuestas para una agenda migratoria más amplia que no se limita a los intereses de Estados Unidos.

Observar el fenómeno como oportunidad nos invitó a pensar en aspectos complementarios como los aquí presentados y que, pensamos, permitirán un manejo distinto de la migración. Pasaría de ser un problema a un tema complementario que fortalecería la región de Norteamérica haciéndola más competitiva y fomentando también un desarrollo importante para México […]
(Fin del extracto de cita)