La gente votará para sentir un ratito el poder en sus manos. Ese día saldrá creyéndose mucho. Después quien sabe. La gente saldrá a votar por diversas circunstancias que hacen el marketing del día, pero hacen también la vida de los próximos años.

El cinco de junio, el pueblo, ese heroico ante toda circunstancia, saldrá a votar por lo que queda de vida. Se podrá votar en favor o en contra. La ciudadanía establecerá una balanza entre los escenarios del pasado y el futuro prometido.

A 20 días de que se apaguen las campañas políticas en Tamaulipas, para dar paso a la elección del nuevo gobernador pareciera que ese lugar no fuese tan trascendente como lo es.

En lo que resta de la campaña veo a los candidatos más cercanos al pueblo. Tienen operadores de los legendarios tiempos tricolores, saben a qué huele una colonia, saben echar Gorditas y sonríen. Creo sin temor a equivocarme, que a pesar de lo que hoy pueda extenderse como una despiadada guerra sucia, no lo es, es hasta ingenua.

Por lo mismo a título personal también creo que la sangre no llegará al río. Que tendremos elecciones tranquilas, que no se anulen.

Tal vez en el ánimo pesan mucho los sueños. La gente quiere mejorar sus condiciones de vida y no lo ha conseguido. Y en el breve espacio de lo que queda de una campaña no se resuelve todo. Hay que quedarse con el pueblo el tiempo necesario.

HASTA LUEGO