Desde su silencio, como una masa informe, el estado de Tamaulipas comienza a moverse rumbo al 5 de junio. No hay quien detenga ese monstruo que agarra vuelo a 24 días de que tome forma esa masa muscular de ciudadanos.

En su residencia, eso que llamamos pueblo tendrá preparada o no la embestida hacia las urnas. Para ese entonces serán unos cuantos los que aún no se decidan. Todo puede ocurrir y nadie debe confiarse.

Como estado Tamaulipas tiene un extraordinario pueblo. Como estado es un imperio económico. Es natural que la política sea un campo de batalla, no siempre justa.

El pueblo no debiera sentirse afectado por las andanadas de un político contra otro. Tampoco sentir temor alguno. Incluso el pleito electoral que se acostumbra, es entre ellos,  en la clase política. El pueblo tendrá que elegir y se acabarán los misterios.

Durante la jornada electoral, el 5 de junio, lo que hoy ocurre será claro y definitivo en torno a, la capacidad de cada candidato de discernir lo que le conviene. Lo los candidatos no debieran descuidar, lejos del discurso, es el mensaje que dirigen a los tamaulipecos con la sensibilidad de sus campañas.

No es abrazar los arquetipos con los que siempre la política ha triunfado. Se puede estar con la gente en este momento. Un candidato puede mover su agenda al vecindario. No son tiempos de frío estoicismo, la gente como nunca tiene necesidades urgentes en lo propio y en lo social, en su proyecto de vida y en su cotidianidad.

HASTA LUEGO.