El papa Francisco llamó el jueves a la burocracia del Vaticano a evitar “posiciones ideológicas rígidas” que le impidan entender la realidad de hoy, días después de que formalmente le permitió a los sacerdotes bendecir a parejas del mismo sexo.

Francisco usó su saludo navideño anual a la jerarquía de la Santa Sede para animar a los cardenales, obispos y laicos que administran al Vaticano a que se escuchen entre sí y escuchen a otros, a fin de que evolucionen y presten un servicio verdadero a la Iglesia Católica.

En la Sala de Bendiciones, Francisco le dijo que es importante avanzar y crecer en su comprensión de la verdad. Aferrarse temerosamente a las normas podría dar el sentimiento de estar evadiendo problemas, pero solo termina vulnerando el servicio que la Curia Vaticana está llamada a darle a la Iglesia, declaró.

“Sigamos alertas en contra de las posiciones ideológicas rígidas que con frecuencia, bajo la ilusión de buenas intenciones, nos separan de la realidad y nos impiden avanzar”, declaró el pontífice.

“En lugar de ello somos llamados a emprender el viaje, como los Magos, siguiendo a la luz que siempre desea guiarnos, en ocasiones por senderos inexplorados y nuevos”, añadió.

La cita anual con la jerarquía de la Santa Sede ocurre la misma semana en que Francisco formalmente aprobó que los sacerdotes bendigan a parejas del mismo sexo, siempre y cuando no den la impresión que se trata de una boda.

La medida, a la cual Francisco había insinuado meses atrás, revocó una política aplicada en el 2021 por la oficina de doctrina del Vaticano, que de plano prohibió esas bendiciones porque Dios “no bendice ni puede bendecir el pecado”.

El Vaticano sostiene que los homosexuales deben ser tratados con dignidad y respeto pero que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son “intrínsecamente antinaturales”. La enseñanza católica dice que el matrimonio es una unión de toda la vida entre un hombre y una mujer, que es parte del plan de Dios y que su propósito es la creación de la vida humana.

Sectores progresistas y activistas a favor de una mayor inclusión de las personas LGBTQ+ aplaudieron la declaración de Francisco, al considerarla un gesto desde hace tiempo necesario de bienvenida y aceptación. Los sectores conservadores la han criticado, al considerarla contraria a las enseñanzas bíblicas sobre la homosexualidad.