Tener una mascota en casa no solo nos hace sentir mejor a nivel psicológico. Algunos estudios médicos han demostrado que las personas que comparten su vida con un animal de compañía, experimentan también beneficios físicos y sociales. Incluso, tener un perro puede ayudarnos a mejorar nuestra salud cardiovascular.
Tener un perro está asociado con un menor riesgo de padecer enfermedad cardíaca, porque las personas que tienen estos animales pueden realizar más actividad física, como caminar. La mayoría de dueños de perros caminan más y tienen más actividad física que los no propietarios de animales, porque se ven obligados a sacarlos pasear, lo que les acerca prácticamente al nivel recomendado de actividad física que todos necesitamos para sentirnos físicamente bien.
Además, hay que tener en cuenta que las mascotas también tienen un gran efecto beneficioso contra el estrés, lo que redunda en la salud general de nuestro organismo. Por lo tanto, quien tiene un animal de compañía tiene menos riesgos de padecer problemas de tensión arterial, un alto nivel de colesterol o una alta incidencia de problemas de obesidad. Todos estos factores también influyen en la salud cardiovascular.
De todos modos, los responsables de estos estudios hacen hincapié en la necesidad de investigar acerca de si tener una mascota podría conducir a una reducción del riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad preexistente, ya que hasta ahora sus beneficios se asocian con el riesgo de padecerla, no con la disminución de sus síntomas.