¿Sabías que existe una peligrosa relación entre las sandalias y salud? Diversos estudios sugieren que el uso excesivo de este calzado, sobre todo en verano, afecta tu postura y daña diferentes partes del cuerpo.

De acuerdo con una investigación del National Foot Health Assessment de Estados Unidos, 78% de los adultos mayores de 21 años han padecido problemas en los pies, como consecuencia del uso excesivo de sandalias conocidas como “flip-flops” o “patas de gallo”.

Aunque las sandalias son muy cómodas y frescas para esta temporada, los especialistas detallan que son incapaces de amortiguar el impacto contra las superficies duras como el cemento.

Incluso, un estudio de la Universidad de Auburn sugiere que los zapatos bajos como las sandalias alteran la forma de caminar, es decir, las personas suelen arrugar los dedos para mantener el calzado en su lugar al dar el paso, mientras que el talón queda totalmente levantado.

Este movimiento estira la fascia plantar, que es un tejido conectivo que se extiende del talón al dedo del pie, lo que puede causar inflamación, dolor, espolones y cansancio, sobre todo en personas con sobrepeso, según información publicada en LiveScience.

Por su parte, Jackie Sutera, podóloga de Nueva York, detalla que los pies son la base del cuerpo; cualquier daño en ellos se refleja en todos nuestros huesos y articulaciones. Al dar pasos cortos y girar los tobillos hacia adentro, se presentan daños en la salud como:

Dolor de rodillas, espalda y cadera

Formación de ampollas y callos

Caídas

Lesiones de tobillo, talón y columna vertebral

Fractura de huesos, dedos y uñas

Desarrollo de gérmenes

Tendinitis

Comodidad en el embarazo

En información publicada por BBC Mundo, Lorraine Jones, presidenta de la Sociedad de Pedicuros y Podólogos, detalla que el aumento de peso y los cambios hormonales que se generan en el embarazo impactan al organismo.

De hecho, los músculos y los ligamentos se estiran y aflojan por lo que los pies son más propensos a sufrir un esguince. Por eso, no se recomienda el uso de sandalias en esta etapa, porque no ofrecen el apoyo necesario.

Lo más recomendable es que eviten los zapatos bajos y utilicen un tacón de tres centímetros o una talonera de gel de un centímetro de alto.

¡No te desilusiones!

Todos los excesos son malos, pero si utilizas las sandalias de forma moderada y en determinadas circunstancias como en la zona de la alberca, la playa o durante caminatas cortas en superficies planas, no tendrás estos problemas de salud.

No obstante, lo ideal es que utilices modelos con correas anchas y con una correcta forma anatómica que brinde el soporte adecuado al talón y el arco del pie.