La migraña es solo una de las 190 causas del dolor de cabeza. Sin embargo, es una de las más frecuentes. Afecta a 18 de cada 100 mujeres y a 8-10 hombres de cada 100. No existe cura, pero se puede tratar. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los triptanes y el tratamiento preventivo son los tres escalones terapéuticos.

La clave está en actuar en cuanto aparecen los primeros síntomas, no hay que esperar a comprobar si ese leve dolor de cabeza se pasa o se hace más intenso. “Tomar el tratamiento pronto o no marca la diferencia”, asevera Rogelio Leira Muiño, neurólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), coordinador de Docencia y responsable de la Consulta de Migraña referencia para Galicia. Lo que realmente es efectivo es hacerlo cuando comienzan el dolor de cabeza o los primeros signos del aura que precede a algunas crisis.

Frente a las migrañas, una vida ordenada

Pero la prevención también juega un papel importante con un estilo de vida sustentado sobre el orden, el equilibrio y la regularidad, excluyendo tanto los excesos como las carencias: “A la migraña le va igual de mal la boda que el funeral. Estos individuos tienen el cerebro más excitable y se agita tanto por exceso como por defecto. Por no comer o por comer demasiado, por no dormir o por dormir muchas horas, por estar demasiado estresado o demasiado relajado”, comenta gráficamente Rogelio Leira.

Su recomendación es comer de forma regular, la práctica moderada de ejercicio físico, una buena higiene de sueño y abstenerse de fumar y beber alcohol “porque son sustancias vasoactivas que afectan más a las personas migrañosas”, subraya.

Alimentos que pueden ser desencadenantes

Algunos alimentos pueden ejercer de desencadenantes. Puede ocurrir con aquellos que contienen tiramina, una molécula que está, por ejemplo, en los quesos curados, el chocolate o las carnes procesadas. También se ha relacionado con la feniletilamina, que está en el chocolate y el glutamato monosódico de los lácteos o la carne de vaca.

En este sentido, Alberto Freire, responsable del Grupo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), advierte que el abanico de alimentos que pueden tener una influencia negativa es amplio y que depende de cada paciente: “Puede ser casi cualquiera y algunos migrañosos los identifican perfectamente. A algunos les puede perjudicar la cafeína y a otros sentarles bien”. En cuanto a los factores que más predisponen a las migrañas, el más claro es si existen antecedentes familiares.

Consultar siempre con el médico

El tratamiento tiene fundamentalmente tres escalones. En el primero se sitúan los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno; en el segundo los triptanes, que son unos fármacos específicos para la migraña, y en último lugar, el tratamiento preventivo. Es el médico de familia quien debe indicar la terapia más adecuada porque, entre otros factores, su eficacia tiene mucho que ver con el perfil del paciente: su edad, su trabajo o si padece o no enfermedades concomitantes. “Hay que consultar siempre con el médico y también si se produce un cambio en el patrón de la migraña, si se hace más frecuente o más intensa”, subraya el portavoz de SEMG.

Aunque son el tratamiento más recurrente, la prescripción de los AINE ha de ser facultativa no particular porque es relativamente fácil caer en el exceso, lo que puede provocar el efecto contrario al buscado, tal y como explica Freire: “Cuando se tienen migrañas con mucha frecuencia y se abusa de los AINE se puede generar una cefalea crónica, puede ser un círculo vicioso”.

Por ello, es el médico el profesional que debe decidir cuál es el tratamiento que mejor se adapta al paciente. Los triptanes se utilizan cuando el paciente no responde a los AINE, existen contraindicaciones o no puede tomar medicación vía oral debido a que padece náuseas, ya que este fármaco se puede administrar como un inyectable. Por otra parte, algunas personas pueden tomar fármacos destinados a aliviar las náuseas, como la metoclopramida.

Tratamiento preventivo

Medicamentos habituales en el tratamiento preventivo son los utilizados para reducir la presión arterial (entre los que se encuentran betabloqueantes como el propranolol) la flunarizina, que pertenece al grupo de los bloqueadores de los canales del calcio, y los neuromoduladores topiramato y ácido valproico. Existen, asimismo, fármacos biológicos específicos a una proteína que se forma en las migrañas, pero están reservados a casos muy concretos. Y recientemente se comenzó a aplicar toxina botulínica en personas que tienen dolor más de quince días al mes.

Rogelio Leira reconoce que los tratamientos preventivos no suelen ser del gusto del paciente, pero señala que constituyen una alternativa muy a tener en cuenta para las personas que tienen crisis frecuentes, que marca en más de una a la semana: “Son tratamientos de tres a seis meses y el paciente debe saber que es preventivo, que debe tomar la misma cantidad todos los días, igual que la píldora. Se pueden combinar con lo sintomáticos”.

Una entidad muy variable

Según este especialista del CHUS, la migraña es fácil de diagnosticar. Tiene carácter recurrente, suele aparecer en una parte de la cabeza y es de tipo pulsátil, es decir, late a tiempo de corazón: “Es así porque las arterias durales y meníngeas que envuelven el cerebro se dilatan, provocando dolor, cada latido se transmite ahí”. También es habitual un recalentamiento de la zona y, por ello, los esfuerzos físicos pueden repercutir en el dolor de cabeza. En esta situación, el cerebro se vuelve excitable o sensible a la luz, los olores y los sonidos y, si el dolor es muy intenso, pueden llegar las náuseas y los vómitos. “Esto es una crisis y puede durar entre cuatro horas y cuatro días”, explica Leira, quien resalta que la migraña es una entidad muy variable, hay pacientes que sufren una crisis cada dos meses y otros que en ese período tienen siete u ocho, el dolor puede ser moderado o muy intenso e incapacitante.

Algunas personas tienen alteraciones visuales (brillos, luces, destellos) y sensitivas (se les duerme parte dela mano o de la cara), es lo que se denomina aura y suele durar entre 20 y 40 minutos. La crisis de migraña se manifiesta justo cuando desaparece el aura.