Y pensar que hay personas que los maltratan.

Como dueños de mascotas notamos cuando algo les ocurre en el estado de ánimo o cambio en su comportamiento. Sin embargo, Linda Munkley, de 65 años originaria de Gales, en Reino Unidos, fue alertada por su perra, Bea de raza pastor alemán, de que algo andaba mal en su salud.

Linda relató a los medios de comunicación ingleses como su mascota le salvó la vida:

“Un día estaba sentada en el sofá cuando Bea saltó y empezó a olerme y golpearme intensamente el pecho con su cabeza. Nunca había hecho algo así antes, así que era bastante inusual, pero en ese momento no pensé nada de eso”, relató.

Enya, la hija de Bea, comenzó a repetir el compartimiento de su madre, al oler y golpear el pecho de Linda. Aunque no le dio importancia, las mascotas insistieron luego de ver que durante casi dos meses seguía teniendo el mismo comportamiento, Linda decidió hacerse un chequeo médico y se llevó una fuerte impresión:

“Pasaron ocho semanas con el mismo comportamiento de Bea dándome un cabezazo en el pecho y oliendo esa área específica hasta que un día sentí un bulto en uno de mis pechos”, comentó.

Los análisis salieron positivos, le realizaron una mamografía y le confirmaron que tenía un cáncer de mamá muy agresivo y de crecimiento rápido.

Linda fue tratada con quimioterapia y sus mascotas seguían con el mismo patrón de comportamiento, y fue hasta seis meses después que se curó, y Munkley no ha parado en compartir su historia:

“En una de las citas con mi médico le expliqué lo que Bea y Enya habían estado haciendo y la historia se extendió por todo el hospital. Mi médico se sorprendió y me dijo que debía de ir a casa y agradecerles a mis perros porque me habían salvado la vida”, dijo.