Las emociones y sentimientos son resultado de una compleja interacción de factores hormonales, biológicos, neurológicos, psicológicos y sociales. Existen cientos de estímulos, tanto internos como externos, que pueden desestabilizar nuestra salud emocional y provocarnos unas sensaciones, cuanto menos, desagradables.

Y en este contexto, una de las principales manifestaciones de estos desajustes emocionales suele ser la falta de energía y de motivación. El famoso “no tengo ganas de hacer nada”. Si convives con esta sensación permanente de ausencia de alicientes para realizar actividades, has llegado al lugar adecuado.

En el artículo de hoy, de la mano de prestigiosas publicaciones científicas y de nuestro equipo de psicólogos, entenderemos las principales causas detrás de esta emoción, viendo no solo las circunstancias que pueden desencadenarla, sino sus señales de alerta más importantes.

Del mismo modo, daremos una serie de consejos para combatir esta sensación y recuperar las ganas de hacer cosas. No siempre tiene por qué esconder un problema grave de fondo, pero sí que hay que conocer todas las causas y formas de combatir la pérdida de ganas por hacer cosas. Veamos cómo.

¿Por qué no tengo ganas de hacer nada?

A nivel psicológico, el “no tengo ganas de hacer nada” se considera una disposición psicológica que no tiene nada que ver con el cansancio físico o la simple pereza, pues la persona siente que no tiene sentido plantearse objetivos ni a corto, ni medio ni largo plazo.

Generalmente, esta emoción viene acompañada de una tendencia al sedentarismo, la falta de interacciones sociales, el aislamiento voluntario, las ganas de pasar el día durmiendo, el sentimiento de vivir sin rumbo, la ausencia de metas ilusionantes, los problemas en el trabajo, el abandono de proyectos… Estas son las principales señales de alerta de que algo no va bien.

Se trata de una situación de apatía que cursa con una profunda desmotivación, desilusión y falta de ganas por hacer cosas que se cronifica en el tiempo y cuyas causas exactas no somos capaces de encontrar, pues no responden a un suceso concreto de nuestra vida que, por su impacto emocional, puede dejarnos un tiempo sin ganas de hacer nada.

Pero, ¿cuáles son las principales causas detrás de esta disposición psicológica? ¿Qué puede estar pasando en mi cuerpo para haber perdido la motivación por hacer cosas? Veamos los principales problemas de salud que pueden desencadenar esta situación.

1. Abulia

La abulia, que significa literalmente “falta de voluntad”, es un trastorno psicológico o síntoma de otro trastorno (como la depresión) caracterizado por la carencia de voluntad, la incapacidad para ejecutar actos voluntarios y/o tomar decisiones. En este caso, tenemos ganas de hacer cosas, pero no la fuerza para llevarlo a cabo. La pasividad, la falta de energía, la pérdida de motivación, la disminución de la espontaneidad, la dificultad para decidir, las respuestas emocionales tardías, etc, son los principales síntomas de la abulia.

2. Depresión

Evidentemente, la sensación de no tener ganas de hacer nada es uno de los principales síntomas de la depresión. Aun así, como estamos viendo (hay muchas otras causas detrás), no significa que, si hemos perdido las ganas de hacer cosas, estemos sufriendo este cuadro clínico. Sea como sea, la depresión es una enfermedad mental que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.

No tiene nada que ver con “estar triste” durante un tiempo, pues se trata de una condición muy seria en la que la persona experimenta unos sentimientos mucho más profundos que llegan a expresarse con sintomatología física. Los principales signos clínicos son la tristeza extrema, el vacío emocional, el insomnio (que puede incrementar la sensación de no tener ganas de hacer nada), la pérdida de interés por realizar actividades, pérdida de apetito (que puede contribuir, a su vez, a la falta de energía), el dolor de cabeza, el cansancio constante, la debilidad y la fatiga, la irritabilidad, los sentimientos de culpa…

3. Anhedonia

La anhedonia es una condición psicológica caracterizada por la reducción patológica de la habilidad para sentir placer, algo que viene acompañado de la falta de motivación, la pérdida de anticipación placentera y la carencia de búsqueda de actividades que generan (o generaban) placer. Puede ser un trastorno por sí solo o el síntoma de otra patología (el 70% de las personas con depresión la experimentan). Se suele percibir con más intensidad en el ámbito sexual y el social.

4. Ansiedad

La ansiedad es una enfermedad mental en la que la persona experimenta unos miedos y preocupaciones muy intensos ante situaciones que, a priori, no representan un peligro real. Estas emociones pueden derivar en ataques de pánico que, evidentemente, comprometen la calidad de vida de la persona y pueden dejarla con esta falta de energía y motivación que se traduce en no tener ganas de hacer nada. Los trastornos de ansiedad suelen derivar en esta dañina sensación.

5. Trastornos del sueño

Evidentemente, la falta de energía y, por tanto, de ganas de hacer cosas puede deberse a problemas en el sueño. No dormir las horas necesarias puede dejarnos en un estado físico emocional de falta de motivación sin que haya un trastorno psicológico de fondo. En este contexto, los principales trastornos del sueño que pueden estar detrás de esta situación son:

  • Insomnio: Un trastorno del sueño que se manifiesta con problemas para conciliar el sueño o bien para mantenerlo a lo largo de la noche, así como con una tendencia a despertarse demasiado pronto y no poder volver a dormir. Evidentemente, la falta de horas de sueño reparador afecta a la salud tanto física como emocional, pudiendo desencadenar esta sensación de no tener ganas de hacer nada.
  • Hipersomnia: Un trastorno del sueño que se manifiesta con una excesiva somnolencia durante el día y dificultades para despertar por la mañana. Esta sensación de tener sueño constantemente está claramente vinculada con las ganas de no hacer nada, pues uno de sus síntomas principales es, precisamente, tener ganas solo de dormir.

Como vemos, tanto por un problema de insomnio (falta de sueño) como por uno de hipersomnia (sensación de tener sueño constantemente), puede surgir esta falta de energía que se traduce en ganas de no hacer nada. La higiene del sueño es vital para estar motivados.

6. Problemas interpersonales

Como hemos dicho, la falta de ganas por hacer cosas no tiene por qué tener una patología física o psicológica de fondo. Es más, muchas veces, esta falta de motivación puede deberse a problemas interpersonales, es decir, a situaciones dolorosas vinculadas a las relaciones con otras personas. Discusiones con amigos, rupturas amorosas, pérdida de un ser querido, problemas en el trabajo, problemas familiares…

Aun así, los mencionamos porque estas situaciones pueden mermar nuestra salud emocional, momento en el que lo que parecía que iba a ser un simple trance para superar el problema interpersonal, se convierte en un impacto emocional vinculado con las patologías psicológicas que hemos detallado anteriormente.

7. Causas físicas

Generalmente, no tener ganas de hacer nada está asociado a una causa psicológica o, al menos, vinculada con la salud del sueño. Aun así, es evidente que, en muchos casos, esta falta de energía puede deberse a un factor físico. En otras palabras, puede ser una enfermedad física o un trastorno no asociado con la mente lo que dispare esta sensación.

En este sentido, no tiene por qué haber un daño emocional (aunque puede derivar en él), sino que la sensación de no tener ganas de hacer nada se debe directamente a problemas de energía y de cansancio. Pero, ¿qué circunstancias pueden derivar en esto? En líneas generales, los cambios en la alimentación, la falta de ejercicio físico, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los trastornos de la glándula tiroides, la anemia, el síndrome de Kleine-Levin (que se relaciona con una hipersomnia extrema), el calor (las altas temperaturas pueden provocar, en los meses calurosos, falta de energía y motivación), la llegada del otoño o del invierno…

¿Cómo puedo recuperar las ganas de hacer cosas?

Como habrás podido ver, existen muchas causas, de índole tanto psicológica como física, así como social, detrás de la pérdida de ganas por hacer cosas. Por lo tanto, pese a que nos encantaría poder decirte consejos totalmente efectivos para superar esta situación y recuperar la motivación por hacer cosas, no podemos. Todo depende de la causa de fondo.

Aun así, lo primero que te recomendamos es que, en caso de que no puedas encontrar la explicación a tu falta de ganas por hacer cosas (si sabes que no duermes bien por las noches, actúa sobre el insomnio), acudas al médico. Quizás sea una de las causas físicas lo que está detrás de tu problema. Y si es así, habrá que iniciar un tratamiento para combatir este desencadenante.

Si físicamente todo está bien, puedes probar con cambios en tu estilo de vida. Hablamos de adoptar más compromisos (aunque tengas que forzarte al principio), practicar ejercicio físico con regularidad, relacionarte de nuevo con tus seres queridos, adoptar una dieta saludable, pensar en metas a corto plazo, descansar, dedicar tiempo a tus aficiones, evitar el aislamiento…

Por desgracia, sabemos perfectamente que, en muchos casos, todo esto o ni siquiera es plausible para la persona o no da resultados por mucho que se intente. No te preocupes. Es normal. Y es que todas aquellas personas que digan que una situación como la de apatía extrema puede solucionarse siempre adoptando una actitud positiva, miente.

Si de fondo tenemos un problema de depresión, ansiedad, abulia o anhedonia, estos consejos del día a día no servirán. La afectación emocional es mucho más profunda. Así que, si no hay problemas físicos de fondo, el problema va a peor y la motivación no puede recuperarse con los consejos anteriormente nombrados, es el momento de buscar ayuda en un profesional de la salud mental.

Dependiendo del cuadro psicológico en cuestión, es posible que la psicoterapia sea suficiente, aunque en otros casos quizás sea necesaria un tratamiento farmacológico. Sea cual sea la situación y el modo en el que deba abordarse, no te preocupes. Lo más difícil es pedir ayuda. Después, con la ayuda de un psicólogo y/o un psiquiatra, podrás recuperar las ganas de hacer cosas. Costará más o menos, pero recuperarás la energía y la motivación en tu vida.