Cuando nos sentimos mal del estómago o tenemos diarrea, lo primero que pensamos en tomar es metronidazol, un medicamento que se consigue en cualquier farmacia sin necesidad de contar con una receta, pero, ¿sabes en realidad para qué sirve este medicamento y cuáles son sus efectos secundarios? No lo tomes a la ligera, la próxima vez que pienses en automedicarte lo pensarás dos veces.

Te voy a confesar que yo también llegué a tomarlo cada vez que presentaba una infección estomacal, pero su sabor amargo nunca me gustó, aunque en ese momento, no me interesaba por conocer otras alternativas hasta que tuve mi primera infección vaginal, mi ginecóloga me prescribió una serie de medicamentos, entre ellos, metronidazol y vaya que me sorprendí, ¿cómo un medicamento que tomaba para el estómago podría ayudarme contra una infección en mi zona íntima? Pues lo hizo y sus usos son variados.

¿Qué es el metronidazol?
Este medicamento es un antibiótico bactericida o antimicrobiano, es decir, que detiene el crecimiento de las bacterias ante una infección, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se utiliza para tratar infecciones gastrointestinales, de la piel, del hígado, corazón, huesos, articulaciones, sangre o sistema nervioso. Así como enfermedades de transmisión sexual o vaginosis bacteriana.

El metronidazol se puede adquirir en la farmacia sin receta médica y lo encuentras en diferentes presentaciones como: tabletas de 500 mg, suspensión de 5 y 120 ml e inyectable de 200 a 500 mg con dos ampolletas.

Tu médico será quien te recomiende la mejor opción, si te receta pastillas, por lo general, se toma una pastilla al día una hora antes o dos horas después de cada comida durante siete días. Te recomiendo que la tomes entera, no la partas, mastiques o tritures y acompáñala con un vaso de agua, aunque es probable que no te agrade su sabor, pero recuerda que suspenderla sin indicación médica podría lograr que las bacterias se vuelvan más resistentes a este tipo de medicamento.

Efectos secundarios del metronidazol

Como cualquier medicamento, el metronidazol también tiene algunas reacciones secundarias adversas, de acuerdo con la Facultad de Medicina de la UNAM:

Gastrointestinales: dolor epigástrico, náusea, vómito, alteraciones gastrointestinales, diarrea, estreñimiento, calambres estomacales, sabor metálico o boca seca

Neutropenia reversible y trombocitopenia

Cefalea, mareo, síncope, ataxia y confusión, (estos síntomas pueden interferir con la habilidad para conducir o utilizar maquinaria peligrosa)

Trastornos visuales: Diplopía y miopía transitorias

Pérdida del apetito

Irritación en la lengua

Efectos secundarios más graves del metronidazol
Entumecimiento, dolor, ardor u hormigueo en las manos o pies

Convulsiones

Sarpullido

Picazón

Urticaria

Descamación de la piel o piel con ampollas

Nariz congestionada, fiebre, dolor de garganta u otros síntomas de infección

Dolor de articulaciones

Mareos

Dificultad para hablar

Problemas con la coordinación

Confusión

Agitación

No se recomienda combinar metronidazol con otros medicamentos porque podría afectar su efectividad u ocasionar efectos secundarios, si estás tomando alguno de los siguientes medicamentos, lo más recomendable es que se lo comentes a tu médico a tiempo: busulfán, un fármaco utilizado para tratar un tipo de leucemia mieloide crónica, litio, utilizado para tratar episodios maníacos del trastorno bipolar (la depresión maníaca) o cualquier tipo de anticoagulantes.

Metronidazol durante el embarazo y la lactancia
Las mujeres que están embarazadas generalmente no deben tomar metronidazol durante el primer trimestre (los primeros 3 meses) de embarazo, ya que este medicamento cruza la barrera placentaria y entra rápidamente a la circulación fetal ocasionando algún efecto “fetotóxico”.

Se debe evitar su uso durante la lactancia, ya que este medicamento se excreta a través de la leche materna y puede afectar al bebé.

¿Cómo debo guardar el metronidazol?
Es importante que lo mantengas en su envase original, cerrado herméticamente y fuera del alcance de los niños para protegerlos de una intoxicación.

Ahora que ya sabes qué es el metronidazol, para qué sirve y cuáles son sus efectos secundarios estoy segura que la próxima vez no lo tomarás a la ligera, ¡cuídate! No te automediques.