Todos los músculos del cuerpo, tanto los de control voluntario como los de control involuntario, están conectados con el sistema nervioso. Y es a través de la sinapsis que las neuronas hacen llegar información eléctrica a las fibras musculares para que se contraigan o se relajen en función de las necesidades motoras del organismo.

Por ello, no es de extrañar que, cuando hay problemas de origen neurológico, puedan suceder cosas como las convulsiones, unas contracciones involuntarias, violentas y patológicas de determinados músculos a causa de un problema de origen cerebral, pues el cerebro envía descargas excesivas y anómalas a una región muscular del cuerpo.

Existen muchos tipos diferentes de convulsiones, teniendo cada una de ellas unas causas y una sintomatología específica. De todos modos, la mayoría de convulsiones duran entre 30 segundos y 2 minutos y, pese a lo alarmante que pueda parecer, no provocan daños duraderos. Pero cuando estas duran más de 5 minutos, entonces sí que estamos ante una emergencia médica.

Así pues, en el artículo de hoy y de la mano tanto de nuestro equipo de neurólogos colaboradores como de las más prestigiosas publicaciones científicas, además de definir qué son las convulsiones, veremos cómo se clasifican y cuáles son las bases clínicas de cada una de ellas. Empecemos.

¿Cómo se clasifican las convulsiones?

Las convulsiones son todos aquellos movimientos incontrolables y violentos de la musculatura del cuerpo que surgen como síntoma de un problema cerebral, con una súbita aparición de una actividad eléctrica anómala en el cerebro. Y aunque hay veces que las convulsiones se manifiestan con las típicas sacudidas, muchas veces y dependiendo del tipo, la sintomatología es leve.

Por ello, a nivel general, podemos definir una convulsión como una alteración eléctrica no controlada y repentina en el cerebro, cosa que modifica el nivel de conciencia, comportamiento, movimientos musculares o sentimientos. Muchas veces, las causas detrás de las convulsiones se desconocen, pero lo que sí tenemos claro es cómo se clasifican.

Las convulsiones se dividen en dos grandes grupos en función de qué región del cerebro se vea afectada: las focales y las generalizadas. Así pues, vamos a analizar las particularidades de cada una de ellas y, por supuesto, los diferentes subtipos dentro de ellas. Empecemos.

1. Convulsiones focales

Las convulsiones focales, también conocidas como convulsiones parciales, son aquellas que surgen como consecuencia de una anómala actividad eléctrica en un área del cerebro. Pero solo en una región concreta. De ahí que se conozcan como parciales. Muchas veces, pueden confundirse con otros trastornos neurológicos como la migraña. Dependiendo de si va asociada o no a una pérdida del conocimiento, podemos diferenciar dos tipos de convulsiones focales:

1.1. Convulsiones parciales con pérdida de conocimiento

Las convulsiones parciales con pérdida de conocimiento son aquellas convulsiones focales cuya experimentación viene ligada a un cambio o pérdida del nivel de conciencia, por lo que la persona, cuando finaliza el episodio convulsivo, tiene la sensación de haber estado soñando. La persona que convulsiona puede parecer despierta, pero no responde al entorno y su mirada se queda fija en un punto del espacio.

Son convulsiones complejas y la persona no podrá seguir instrucciones durante unos minutos. Normalmente, quien sufre una convulsión de este tipo realiza movimientos con la boca, empieza a caminar en círculos, repite palabras concretas o se frota sin control las manos. Cuando finaliza, generalmente no recuerda lo que ha sucedido e incluso puede que ni sepa que ha sufrido una convulsión.

1.2. Convulsiones parciales sin pérdida de conocimiento

Las convulsiones parciales sin pérdida de conocimiento son aquellas convulsiones focales cuya experimentación no viene asociada a un cambio ni pérdida del nivel de conciencia, por lo que la persona tiene conocimiento en todo momento de lo que está ocurriendo. No pierde el conocimiento mientras tiene lugar la convulsión.

Son convulsiones más simples que las anteriores y menos alarmantes a nivel de signos clínicos. De hecho, muchas veces, estos periodos de alteración en la actividad eléctrica cerebral se manifiestan con cambios en la experimentación de los sentidos (vista, oído, tacto, gusto u olfato) sin llegar a experimentar pérdida de conciencia. Son relativamente comunes los cambios de humor repentino y los síntomas físicos, si aparecen, tienden a asociarse a movimientos espasmódicos en brazos o piernas, mareos y sensación de hormigueo en determinadas regiones del cuerpo.

2. Convulsiones generalizadas

Las convulsiones generalizadas son aquellas que se producen por una alteración en la actividad eléctrica de todas las áreas del cerebro. Afectan a ambos hemisferios del cerebro, de ahí que se conozcan como generalizadas, pues no se limita a una región cerebral. Suelen comportar pérdida de conciencia y, dependiendo de sus bases médicas, pueden diferenciarse los siguientes seis tipos: de ausencia, tónicas, clónicas, tónico-clónicas, mioclónicas y atónicas. Veamos sus características.

2.1. Convulsiones de ausencia

Las convulsiones de ausencia, mejor conocidas como crisis de ausencia, consisten en episodios convulsivos que pueden causar un parpadeo rápido o la mirada fija a la lejanía pero que no se prolongan más de 5-10 segundos. Conocidas anteriormente como convulsiones petit mal o epilepsia menor, suelen suceden en niños pequeños.

Pueden venir acompañadas de chasquidos de labios y movimientos corporales convulsivos muy sutiles y ligeros. En algunos casos, pueden presentarse varias veces en un mismo día. Y si ocurren en grupo, pueden venir acompañadas de una breve pérdida del nivel de conciencia. Por ello, más que como crisis convulsiva, se conoce como crisis de ausencia, pues lo que más se observa es un “ensimismamiento” momentáneo. Más de la mitad de los casos se resuelven después de los 3 años de edad.

2.2. Convulsiones tónicas

Las convulsiones tónicas son aquellos episodios de convulsiones generalizadas que van asociadas a rigidez muscular. Por lo tanto, hay una afectación a la musculatura del cuerpo, especialmente de la espalda, piernas y brazos, estando muy ligadas, según el contexto en el que se producen, a caídas y, a veces, pérdida del conocimiento.

Es en estas convulsiones que se produce una contracción muscular muy potente a causa de una alteración en la actividad cerebral y que hace que se observe un elevado nivel de rigidez en un músculo o grupo muscular concreto. No hay movimientos espasmódicos, sino rigidez. Del mismo modo, se resuelven a los pocos segundos.

2.3. Convulsiones clónicas

Las convulsiones clónicas son aquellos episodios de convulsiones generalizadas que van vinculadas a movimientos musculares espasmódicos repetitivos o rítmicos, afectando generalmente a la musculatura del cuello, los brazos y la cara. Así pues, la alteración de la actividad eléctrica del cerebro ocasiona espasmos en los músculos de ambos lados del cuerpo.

Suelen producirse de manera repetitiva cada 2-3 segundos, pero son de corta intensidad y potencia, siguiendo unos movimientos espasmódicos de cierto ritmo. Mientras estas convulsiones clónicas persisten, una parte del cuerpo tiembla o se sacude.

2.4. Convulsiones tónico-clónicas

Las convulsiones tónico-clónicas son aquellos episodios de convulsiones generalizadas son el tipo de crisis convulsiva más intensa. Antes conocidas como epilepsia mayor o convulsiones de gran mal, pueden causar, además de una pérdida abrupta del nivel de conciencia, tanto rigidez como sacudidas en el cuerpo. Combinan, pues convulsiones tónicas y clónicas, como se puede deducir por su nombre.

Pueden durar varios minutos, por lo que son las más graves. Y además de la combinación de rigidez y espasmos en la musculatura de gran parte del cuerpo, puede haber un control de los esfínteres de la vejiga (por lo que la persona puede orinarse encima) y mordidas de lengua que, a veces, pueden causar graves lesiones.

El paciente se pone totalmente rígido, con los brazos doblados y las piernas estiradas, se emiten ruidos guturales a causa de la contracción de la musculatura laríngea y se interrumpe la respiración. Tras estos primeros 20-30 segundos, se entra en otra fase de la convulsión que dura más o menos un minuto y que se expresa con sacudidas en las extremidades que se van haciendo más amplias y violentas, momento en el que puede sufrir traumatismos y luxaciones.

Después de esta fase, entra en una tercera y última etapa en la que los músculos pasan a estar flácidos pero se mantiene la pérdida de conciencia. El paciente suele quedarse dormido y despertar después de varias horas sin recordar lo sucedido pero con dolor muscular y de cabeza.

2.5. Convulsiones mioclónicas

Las convulsiones mioclónicas son aquellos episodios de convulsiones generalizadas que cursan con pequeños espasmos musculares de corta duración y con movimientos involuntarios de alguna zona del cuerpo pero sin pérdida del conocimiento. Los movimientos espasmódicos son breves y repentinos y se observan sacudidas en las extremidades tanto inferiores como superiores.

2.6. Convulsiones atónicas

Cerramos el artículo con el último tipo de convulsiones. Las convulsiones atónicas, también conocidas como convulsiones de caída, son aquellos episodios de convulsiones generalizadas que provocan pérdida del control muscular. Es decir, no hay rigidez ni sacudidas, pero sí una pérdida súbita del control de los músculos, cosa que tiende a provocar caídas. Así pues, no hay verdaderas convulsiones, sino una pérdida del tono muscular, de ahí el nombre.