El empleo es fuente de salud y bienestar. Una persona que se desarrolla plenamente, que se siente realizada con las labores que lleva a cabo de manera profesional, es una persona mentalmente estable que, al mantener una buena posición económica, favorece su propio bienestar psicológico. En este sentido, no hay duda posible, el trabajo protege la salud mental, previniendo la aparición de patologías mentales, aportando un valor terapéutico y estabilizador.

La Fundación Adecco, en colaboración con Johnson & Johnson, ha elaborado un informe ‘Un Empleo para la #SaludMental’, destacando de este modo la importancia del trabajo para la recuperación integral de las personas que sufren este tipo de discapacidades. Empresas y entidades especializadas en salud mental, como Grupo 5, AMAFE (Asociación Española de Apoyo en Psicosis) y Hermanas Hospitalarias, han contrastado las conclusiones de este informe.

Según afirma Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “Los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el año 2030 y cerca de un 25% de la población sufrirá algún trastorno relacionado a lo largo de su vida. En este contexto, ha llegado el momento de derogar las consideraciones retrógradas en las que se relegaban a las personas con estas discapacidades a la inactividad y/o dependencia para poner en valor sus competencias, habilidades y talento”.

Por otro lado, el director general de Janssen España, Luis Díaz-Rubio, afirma que trabajan cada día para reducir la carga y la discapacidad que causan los problemas de salud mental, ya que piensan que no se debe poner el foco en las limitaciones de una persona, sino en sus competencias y habilidades para aportar valor dentro de la compañía.

¿QUÉ IMPACTO TIENE EL TRABAJO EN LA SALUD MENTAL?

El empleo que se lleva a cabo en unas condiciones ambientales, psicológicas y socioeconómicas favorables es fuente de salud. Protege la salud mental, previene enfermedades cerebrales y aporta valores curativos y estabilizadores. De hecho, las personas durante su jornada laboral se centran en sus tareas y obligaciones, por lo que no hay tiempo para darle vueltas a la cabeza, no hay espacio para las preocupaciones. El estrés o los brotes de ansiedad se minimizan o desaparecen.

Por este motivo, un 75% de los encuestados afirma que el empleo los ayuda a afrontar sus problemas de salud mental, de forma que su calidad de vida, a nivel general, aumenta. Por otro lado, un 67% asegura que trabajar mejora su autoestima y confianza y 46% señala que también mejora su tiempo de ocio y el bienestar. Por último, un 39% encuentra que su relación con familiares y amigos ha mejorado y un 34% subraya que, incluso, ha ampliado su red de apoyos gracias a los nuevos contactos que le brinda su experiencia profesional.

LA DISCAPACIDAD POR TRASTORNO MENTAL ES UN GRAN OBSTÁCULO A LA HORA DE BUSCAR EMPLEO

A pesar de todos los beneficios que supone para la persona con algún tipo de discapacidad o enfermedad mental acceder al empleo, este colectivo se encuentra con una gran barrera. El estigma social frente a la discapacidad mental hace que sufran un constante rechazo por prejuicios infundados sobre su valía profesional. Pueden profundizar en este artículo sobre las dificultades y las consecuencias de la inestabilidad emocional del IEPP (Instituto Europeo de Psicología Positiva), pioneros al utilizar técnicas de la Psicología Positiva desde 2010.

Entre los estereotipos más comunes se encuentra el hecho de que los empresarios o responsables de recursos humanos piensan que van a atener una mayor tasa de absentismo laboral. También piensan que pueden tener conductas conflictivas y empeorar el clima laboral, sufrir cuadros de estrés o ansiedad que mermen su productividad y una adaptación más difícil al puesto de trabajo.

Sin embargo, estos prejuicios son del todo infundados. En el caso de las bajas laborales, por ejemplo, Mª Teresa Ruiz, directora del Centro de Rehabilitación laboral Espartales Sur de Alcalá de Henares, de Grupo 5, afirma que la mayoría de las personas con problemas de salud mental que consiguen un empleo finalizan sin contratos sin darse de baja. El origen de todos estos prejuicios se encuentra en el desconocimiento, la falta de experiencias previas y en pensamientos desfasados.

En este sentido, tal y como apunta AMAFE (Asociación Española de Apoyo en Psicosis): queda mucho camino por recorrer y mucho talento por aprovechar, ya que las personas con este tipo de problemas son luchadoras y han tenido que superar muchos obstáculos, como las continuas afirmaciones de que para ellos era imposible. Por este motivo, cuando consiguen un puesto de trabajo se vuelcan con mucha más pasión que muchos otros empleados, valorando realmente la oportunidad que se les ha concedido.

Además, como su situación anímica mejora, así como sus problemas y su autoestima, hacen todo lo posible por conservar sus puestos de trabajo. No solo se trata para ellos de un beneficio económico, sino de una superación personal. Las empresas que nos les ofrecen la oportunidad de demostrar lo que valen, se están perdiendo un gran potencial de talento.