Los estudios son muy claros: tener una casa limpia y ordenada ayuda a tener una mejor salud mental. Y no solo eso, sino que la propia acción de limpiar y ordenar favorece tener nuestra mente en mejor forma.

Uno de los más populares, realizado por la Universidad de California, reunió a 30 parejas para analizar su nivel de hormonas según el estado de sus hogares. Según los expertos, el modo en que los participantes describían sus hogares podía reflejar si el tiempo que pasaban en ellos les resultaba reparador o estresante. De esta forma, aquellos que declararon vivir en entornos sucios o desordenados reportaron un mayor índice de cortisol, la hormona que que se libera como respuesta al estrés.

Por su parte, otro estudio publicado en el British Journal of Sports Magazine, demostró que 20 minutos dedicados a las tareas del hogar bastan para reducir los niveles de estrés y ansiedad. La actividad física que requieren dichas tareas lleva consigo evadirse de los pensamientos negativos gracias a las calorías que se queman en este proceso.

Y aún hay más, los beneficios físicos se suman a los mentales ya que otro estudio del Instituto Good Housekeeping corroboró una quema de alrededor de 600 calorías dedicando dos horas a las tareas del hogar.

Por supuesto, vivir en una casa limpia protege también nuestra salud física ya que habrá menos motas de polvo en suspensión en el aire, lo que mejora las condiciones vitales de aquellas personas que padecen alguna enfermedad respiratoria o asma y nos protegen de todo tipo de agentes tóxicos que pueden invadir nuestro organismo.

Los expertos en salud mental aseguran también que un exceso de desorden, suciedad y dejadez en el hogar puede ser un síntoma de que algo no marcha bien y un reflejo de un estado de ánimo bajo o incluso depresivo. Al mismo tiempo, ese desorden puede provocar un efecto rebote generando una mayor sensación de dejadez en la persona y originar que ésta entre en un bucle.

Un estudio elaborado por el Instituto de Neurociencias de Princeton ha demostrado que el desorden no solo conduce a aumentar los niveles de estrés, sino que genera una mayor sensación de cansancio y una menor motivación.

Sin embargo, aunque un de ánimo bajo puede convertir cualquier tarea del hogar en poco apetecible, el simple hecho de llevarla a cabo va a originar una serie de estímulos positivos para que el cerebro empiece a funcionar mejor.

¿Qué otros efectos positivos pueden estimular el orden y la limpieza en nuestro cerebro? Los psicólogos afirman que contemplar un espacio ordenado traslada a nuestra mente la idea de que todo está mejor de lo que parece y aporta confianza para afrontar con éxito otros aspectos de nuestras vidas como el rendimiento laboral. Los espacios ordenados permiten una mayor concentración en el trabajo e incluso puede mejorar considerablemente la calidad de sueño.

Además, una casa ordenada nos permite ganar tiempo para nosotros mismos, nuestra familia y amigos y nuestra aficiones ya que nos evitará perder muchas horas al año buscando objetos extraviados por sus diferentes estancias así como innumerables quebraderos de cabeza.