Desde pequeños pasamos mucho tiempo sentados delante de una mesa, después con la adultez, frente a un escritorio. Ahora, debido al confinamiento, son muchas las personas que realizan trabajos de forma remota.

Estar mucho tiempo sentados sin un buen soporte para la espalda puede favorecer una mala postura, lo que implica problemas físicos. Pero ¿cómo influye en nuestra salud mental? En lo que sigue te explicaremos más sobre esto.

Lo que dice la mala postura de nosotros

Estar erguidos no solo es cuestión de estilo, ya que mejora nuestra apariencia, también tiene que ver con nuestros estados de ánimo. Una persona con una postura erguida transmite confianza y seguridad en sí misma, por lo que también denota autoridad.

Todo esto indica que mantenerse erguido contribuye con un buen estado psicológico. Por otro lado, muchos especialistas relacionan la postura encorvada, entre otras cosas, con el mal humor.

Ameet Bhakta, quien es especialista en alineación postural en Health Through Posture, señala en Stylist que cuando pensamos en alguien que está deprimido, también nos viene a la mente el tipo de postura que tiene en ese momento.

La espalda encorvada, al igual que los hombros y la cabeza inclinada, es llamada “postura cerrada”, y es capaz de afectar el estado anímico ya que se reduce la cantidad de oxígeno que se respira.

Al mantener esta postura, la dificultad para respirar provocará un estado emocional adverso. En este sentido, es importante saber que la buena respiración contribuye a la renovación celular, lo que a su vez nos mantiene despiertos y con energía.

Afecta las relaciones sociales

La mala postura es signo, en muchos casos, de depresión. Como vimos anteriormente, una buena postura denota seguridad y confianza. En cambio, una postura encorvada indica todo lo contrario, y puede denotar inseguridad y hasta miedo.

Las personas con una postura encorvada parecen ser menos accesibles, y aunque no lo sean, la forma en que se mantienen erguidos indica lo opuesto y esto aleja a las personas.

De hecho, quien tiene una mala postura podría convertirse en una persona más introvertida, y mantenerse ensimismada en sus propios pensamientos e internalizar sus emociones. Esto, por supuesto, no es nada beneficioso para la salud ni para las relaciones interpersonales.

Por otro lado, mantener la cabeza inclinada produce dolor de cabeza, lo que nos provoca el mal humor y afecta nuestra productividad.

Cómo remediar la situación

La mala postura no solo está relacionada con la forma en la que nos paramos o nos sentamos frente a la mesa de trabajo. En estos tiempos modernos también involucra el uso de los dispositivos móviles.

Para mejorar nuestra postura debemos seguir unas sencillas recomendaciones. En primer lugar, si estamos trabajando, debemos tener ambos pies firmes en el suelo. La espalda debe estar derecha y los hombros relajados.

Tener una buena silla con un espaldar firme y cómodo será fundamental. En caso de que usemos algún dispositivo móvil, debemos colocarlo a la altura de nuestros ojos o a una altura que no nos obligue a bajar tanto la cabeza.

La movilidad también es importante. Si estamos todo el día trabajando sentados, es aconsejable tomar un tiempo para levantarnos y movernos.

Debemos tener una buena rutina de ejercicio para evitar el sedentarismo, y claro está, cuando caminemos tenemos que mantener nuestra espalda erguida.

De esta manera, la postura nos ayudará a ganar más confianza en nosotros mismos y, como consecuencia, se podrá proyectar una buena imagen.