El estrés se ha convertido en el sentimiento de moda. No debería ser así, pero los conflictos de pareja, los compromisos económicos, las responsabilidades familiares y laborales, hacen que sea inevitable no experimentarlo. Y aunque la mayor parte del tiempo lo tenemos “bajo control”, hay días que nos rebasa. Es justo en esos instantes donde un frasco de aceite de lavanda se vuelve indispensable.

¿Dudas de su poder? De acuerdo a un estudio realizado en el Centro de Investigación en Enfermería y Atención de Partería, de la Universidad de Ciencias Médicas de Isfahan, en Irán, inhalar el aroma de lavanda durante cuatro semanas previas al parto puede reducir el estrés, la ansiedad y la depresión que se presenta durante y después de ese momento.

Cómo hacer aceite de lavanda en casa

Receta # 1
Material
Brotes de lavanda, pueden ser frescos o secos
Alcohol de grano o vodka
Filtro de café o algo con lo que puedas colar
Dos frascos de cristal con tapa

Procedimiento
Machaca la lavanda, puedes utilizar un mortero o molcajete. Cuando esté bien triturada, vierte uno de los recipientes, añade el alcohol y tapa. Deja reposar por 14 días, a lo largo de este tiempo agita varias veces. Al terminar el período mencionado, abre el frasco y deposita su contenido en el otro, pero utiliza el filtro de café para recolectar los restos de lavanda que queden.

Receta #2
Materiales
Aceite de oliva o de almendras
Lavanda fresca o seca
Recipiente

Procedimiento
Tritura la lavanda y colócala en el recipiente. Agrega el aceite de olivo, tapa y deja reposar por 10 días. Agita continuamente. ¡Listo, ya puedes usar tu aceite!

Procura utilizar frascos oscuros, estos ayudan a conservar el aroma por más tiempo. Cuando sientas que el estrés te supera, coloca unas gotitas de aceite de lavanda en tus muñecas o nuca. Verás que el efecto es casi inmediato. ¡Relajación total!