Una vez que entra al organismo, además de dañar al sistema respiratorio, el COVID-19 puede viajar por el torrente sanguíneo y afectar otros órganos vitales.

En entrevista para la revista UNAM Global, Daniela de la Rosa Zamboni, académica del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), explicó todo lo que ocasiona el virus en los pacientes contagiados.

Cómo entra al cuerpo
De acuerdo con Daniela de la Rosa, el virus puede entrar por tres vías al organismo. La primera es cuando las personas tocan una superficie contaminada por el virus y luego nos tocamos los ojos, la nariz o la boca.

Dichas superficies pueden ser materiales como el cobre, donde el virus sobrevive hasta por 4 horas, o plásticos en los que permanece hasta 4 días.

La especialista resalta aquí la importancia de lavar constantemente las manos con agua y jabón o desinfectarlas con alcohol.

La segunda vía de infección es por el contacto directo de “gotitas” del virus en los ojos, la nariz y la boca, es decir por la tos o estornudo de una persona contagiada.

Mientras que la tercera forma de contagio (y menos común) es respirando el virus por aerosol (partículas de virus que se quedan flotando en el aire), situación que puede evitarse con el uso de cubrebocas y lentes o careta.

Los daños que causa en el organismo
Una vez que el virus entra al cuerpo humano se adhiere o pega a las células del aparato respiratorio a través de sus proteínas y con ayuda de receptores del propio organismo.

La especialista explica que dichos receptores son los ECA y sirven como puerta de entrada para el virus. Los ECA están presentes mayoritariamente en los adultos mayores.

Cuando el virus logró pegarse al receptor introduce material genético para su expansión y formación de nuevos virus e infectando a otras células.

Dentro del organismo, el virus puede viajar por el torrente sanguíneo a través de las arterias y venas, para pegarse en otros puntos y repetir el proceso.

Los lugares donde el cuerpo humano tiene más receptores son: las vías respiratorias, el corazón y los vasos sanguíneos, sobre todo los del riñón.

En cuestión de horas o días, los órganos que son alcanzados por el virus empiezan a dañarse.

Cómo reacciona el cuerpo
De la Rosa Zamboni explica que para eliminar el virus, el organismo se defiende con su sistema inmune por medio de una respuesta inflamatoria.

Esta defensa la realizan las células blancas, a las que la especialista denomina “los guerreros del organismo”.

En algunos casos, la respuesta del sistema inmune se refleja en la inflamación de los pulmones, situación que dificulta la respiración en los pacientes al grado de requerir un ventilador mecánico.

Pero a veces es tanta la cantidad de COVID-19 que la reacción del sistema inmune daña al propio organismo y afecta no solo las vías respiratorias, sino también otros órganos como el corazón y riñones e incluso afectaciones en el aparato gastrointestinal.

De ahí que se han encontrado “manifestaciones leves” en otros puntos del cuerpo como infección en los oídos, alteraciones o pérdida del gusto y del olfato o diarrea.

Los daños ocasionados por el virus o por la reacción del sistema inmune son más severos en los adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas debido a que su número de receptores en el organismo es mayor.

Por el contrario, si el paciente tiene buenas defensas, es joven y no padece enfermedades como diabetes o hipertensión, entre los 7 y 14 días su organismos produce anticuerpos de respuesta aguda que pueden protegerlo sin mayores daños.

En estos casos, el COVID-19 suele pasar desapercibido o como una simple gripa.

Síntomas del COVID
Para finalizar, la especialista de la UNAM recordó que los síntomas del coronavirus son muy parecidos a los de la influenza: tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares corporales, fatiga (que puede ser muy intensa), dolores de cabeza o fiebre.

Pero a diferencia de la infuenza, en la que los síntomas suelen presentarse de manera abrupta, en el COVID-19 llegan de forma paulatina y con un cuadro más prolongado.

Para evitar el contagio, Daniela de la Rosa recuerda el lavado constante de manos; uso de cubrebocas; no tocar la car, y mantener una distancia mínima de 1.5 metros con otras personas.

También recomienda desinfectar al menos una vez al día las superficies que usamos con frecuencia como celulares, manijas, apagadores, llaves de agua o de inodoro.

Con información de UNAM Global.