Durante años se han resaltado los múltiples beneficios que tienen los hongos comestibles para la salud física.

Los champiñones, que son los más comunes de todos, tienen una serie de elementos vitamínicos que fortalecen el sistema inmune y la respuesta corporal ante la presencia de enfermedades.

En una reciente investigación, realizada por científicos de la Facultad de Medicina de Penn State, encontró que también podrían ayudar a combatir la depresión.

Los expertos analizaron datos sobre la dieta y la salud mental de más de 24,000 pacientes. Su investigación, que tuvo una duración de una década y fue publicada en el Journal of Aective Disorders, mostró que los voluntarios que en su dieta evitaban los hongos tenían más probabilidades de desarrollar depresión.

De entre todos los hongos comestibles, el que más sobresale es el champiñón, que no debe faltar en ninguna dieta.

Según la investigación de Penn State, se encuentra entre los que aportan la mayor cantidad del aminoácido ergotioneína, junto con los hongos shiitake, ostra (también llamada orellana, concha o gírgola) y maitake. Además, aporta potasio, que es un reductor natural de la ansiedad.

La depresión, a menudo caracterizada por sentimientos de inutilidad, profunda apatía, agotamiento y tristeza persistente, afecta a 320 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Una cifra que va en aumento, sobre todo por el impacto de la pandemia en la salud mental.