Últimamente se ha visto que debido al estrés en varias personas y niños que cursan por una constante ansiedad que involucra todo el ambiente y situaciones que los rodean, han surgido algunos trastornos psicológicos y psiquiátricos como la tricotilomanía.

Trico…qué? te estarás preguntando. La tricotilomanía es un trastorno que consiste en arrancarse el pelo de la cabeza, brazos, cejas o pubis y que puede ser de manera consciente o inconsciente debido a que esta conducta se asocia como un “medio de control” de las emociones tanto positivas, negativas o incluso impulsos de tensión o ansiedad que cada persona siente.

Dicho padecimiento puede ser encontrado desde la infancia donde los niños pueden sentir cierta necesidad o angustia que los llevan a arrancarse el cabello para saciar la ansiedad percibida y que si no se trata en la niñez, por ende, al paso de los años debe ser monitoreado ya que puede ser indicativo de algún otro trastorno psiquiátrico de base que puede afectar su calidad de vida por los distintos motivos que implica esta patología, como factores físicos por la imagen corporal desalineada del paciente que ha generado falta de cabello o vello, hasta el factor de la salud mental que pueda conllevar esta conducta a futuro y en sus relaciones interpersonales o laborales si se llegan a someter a algún episodio de estrés que pueda desencadenarlo.

En la tricotilomanía se pueden distinguir dos tipos, sin embargo, se pueden presentar ambas maneras en una sola persona:

Tricotilomanía de tipo automático: es una conducta que se da de manera inconsciente mientras nuestra atención y concentración está en otro tipo de actividades, es el tipo más común afectando a tres cuartas partes de las personas con este padecimiento

Tricotilomanía de tipo consciente: como su nombre lo dice la persona tiene la capacidad de concentrarse en lo que está haciendo, sin embargo, no puede evitarlo debido a que el impulso de arrancarse el cabello le resulta satisfactoria o placentera. Es menos frecuente y solamente esta conducta se observa en 25% del total los pacientes que sufren esta enfermedad

Para su diagnóstico es importante acudir a consulta con algún médico especialista que pueda realizar un interrogatorio dirigido con el objetivo de encontrar alguna causa o patología aparente que dé lugar a este tipo de trastorno y que, por tal motivo, recomendará un manejo adecuado de manera multidisciplinaria con otras especialidades médicas, dependiendo de las conclusiones a las que se haya llegado de acuerdo a su presunción diagnóstica para brindar un tratamiento integrado e individualizado; brindándole la importancia que requiere un manejo complementario con tratamiento farmacológico que apoye o disminuya el trastorno de base como la depresión o ansiedad y un tratamiento no farmacológico que se lleva a cabo en varias sesiones de terapia psicológica.