El móvil es hoy en día una obsesión, que puede provocar verdaderos problemas en algunas personas. Hay que tener en cuenta que algunos pueden padecer ansiedad, estrés o alteraciones del estado de ánimo por no tener el móvil disponible.
Este trastorno se denomina nomofobia, y se ha detectado que alrededor de un 70% de la población de hasta 34 años la padece. De hecho, los expertos la definen como el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil.
Los expertos consideran que los adolescentes hasta 17 años son los que están más expuestos a sufrir nomofobia, en buena parte porque toda la publicidad de aparatos móviles va dirigida a esta franja de edad. Son los que creen que saber utilizar las nuevas tecnologías, pertenecer a más redes sociales o ‘hablar’ más por el chat les proporciona un estatus superior, aunque es algo que cada vez se da más en los adultos.
El paciente de nomofobia es una persona introvertida, con baja autoestima y con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos, que en su tiempo de ocio solo usa el móvil y parece incapaz de disfrutar sin él. Sus principales síntomas son:
• Emplear el móvil en lugares y horas inadecuados
• No relacionarse demasiado con la familia
• Tener problemas de rendimiento escolar
• Tener ansiedad por no obtener una contestación rápida de los mensajes
• Creer que el móvil suena y no ser así
• Irritarse por llamarle la atención o restringirle el uso del móvil
• No oír lo que se dice porque se presta solo atención al móvil.
Como medida orientativa, hay que tener en cuenta que el abuso del móvil se da cuando hay un control total del teléfono sobre la persona, como utilizarlo constantemente en sitios públicos cuando se está acompañado de más gente.